En Belo Horizonte, el local se impuso 4-3 en el alargue por los goles en contra de Gómez y Ayala, y obtuvo el trofeo. Los de Barros Schelotto habían conseguido forzar el tiempo suplementario en la última jugada con un tanto de Acosta, que terminó expulsado.

 

Lanús iba por la hazaña. Sabía, desde que pisó Brasil, que su camino era cuesta arriba. Llegó al Mineirao de Belo Horizonte entre pedradas y otros proyectiles contra su micro. Pero la fe se mantenía intacta para la revancha de la final de la Recopa Sudamericana. Aunque la semana pasada en el Sur Atlético Mineiro se impuso 1-0, los argentinos creían que era posible levantar la copa. Pero también sabían que era muy difícil.

Y más difícil fue cuando a los 4 minutos el árbitro uruguayo Roberto Silvera cobró penal para el local por una pelota que pegó en el brazo del paraguayo Víctor Ayala. Tardelli lo cambió por gol y festejó el gol 100 de su carrera. El 99 había sido en la ida, en La Fortaleza. La cuesta para Lanús se ponía cada vez más inclinada.

No se resignó Lanús. Estaba “liquidado”, pero resurgió de las cenizas y rápido. Porque a los 8, dos minutos después de la apertura del marcador, Lautaro Acosta desbordó por derecha y habilitó a Ayala que entró solo por el centro del área. Derechazo cruzado y empate. Allá, en el arco donde Alemania le metió cinco goles en media hora a Brasil en las semifinales del Mundial.

Miedo escénico del local, el estigma de los goles alemanes o el ímpetu de Lanús. Sólo el fútbol sabe las razones. Pero el equipo argentino mantenía vivo su sueño. Y a los 25 alcanzó el gol que igualaba la serie: tiro libre de Velázquez desde la izquierda. Un rebote y Santiago Silva -desde el piso- marcaba el 2-1. Ahora sí, Lanús estaba otra vez en carrera.

Con la ventaja a su favor, Lanús reculó y especuló por una contra que no iba a llegar. Entonces le cedió el protagonismo a su rival y la experiencia -y el talento- de Ronaldinho empezó a manejar los tiempos del partido. Cuando la visita esperaba por el descanso, Marcos Rocha envió un centro rasante desde la derecha. Maicosuel le ganó la espalda a Braghieri y definió con un derechazo seco para el 2-2. Se fue vivo al vestuario Lanús porque Marchesín le ahogó el tercero a Jo, que cabeceó solo en la puerta del área.

Lanús debía arremangarse nuevamente y empezar a remar. Desde el primer instante del segundo tiempo fue al ataque. Se repitió en centros desde la derecha, por allí lo dejaba jugar el Mineiro. Sobre todo al lateral Araujo. Pero en el área se impusieron los centrales Réver y Leonardo Silva. Fueron 45 minutos de insistir y nadar contra la corriente.

Esperó hasta los 29 Barros Schelotto: sacó a Araujo y puso a Melano. Acosta desbordó una y mil veces, pero no acertaba en el centro atrás. Y en cada contra el Mineiro amenazaba con sellar la suerte de la final. Luan ya había reemplazado a Ronaldinho y más tarde Jesús Dátolo entró por Tardelli. La tenía en el bolso la Recopa el entrenador Levir Culpi. Pero quedaba una pelota más en la noche de Belo Horizonte. Iban 93 cuando cayó un nuevo centro en el área local: la peinó Melano, por el segundo palo apareció Silva, pero el arquero Víctor le tapó el gol y en el rebote Acosta entró en plancha y puso el 3-2. Descontrol en el banco de Lanús y alargue para definir el título. Como si fuera el Mundial, como si el Mineirao no estuviera conforme todavía con el 7-1 alemán. Todavía había más.

Y el alargue fue a todo o nada. Y cuando parecía que todo era para Lanús, se quedó sin nada. Porque en el primero de los dos tiempos suplementarios Luan desbordó por izquierda y tiró un centro atrás que se desvió en Gustavo Gómez y descolocó a Marchesín para el 3-3. Y en el segundo tiempo, Ayala le quiso pasar la pelota con la cabeza a su arquero, pero terminó convirtiendo en contra para el 4-3 del local. Fue la estocada final en el corazón guerrero de un Lanús que terminó descontrolado. La imagen de Lautaro Acosta, de lo mejor del partido, descontrolado tras ver la roja en la mano del árbitro Silvera no fue consecuente con lo que había pasado en los 90 minutos. El Mineirao sigue entregando sorpresas: dos goles en contra en el alargue le dieron el título al Mineiro.