Soldados ucranianos con tanques reprimieron a separatistas que habían tomado un edificio público en Mariupol. Moscú no parece ahora respaldar a estos sectores que mañana realizan un referéndum.

Un nuevo baño de sangre agudizó ayer la crisis en Ucrania y profundizó el enfrentamiento entre los separatistas del este y el gobierno pro occidental de Kiev. Las tropas del Ejército ucraniano desalojaron por la fuerza la sede del Ministerio del Interior en Mariupol, que se encontraba ocupada por milicias pro rusas, provocando una masacre. El enfrentamiento dejó al menos 21 muertos y decenas de heridos.

Mariupol, en el sudeste del país, es una ciudad puerto de unos 450.000 habitantes que pertenece al estado rebelde de Donetsk. Hace una semana había sido tomado el ministerio por milicianos enmascarados. Ayer, más de medio centenar de efectivos de las fuerzas especiales ucranianas, respaldados por blindados, asaltaron el lugar el lugar. Los separatistas, resistieron con fusiles Kalashnikov. Días atrás un edificio en Odessa donde se refugiaron filo rusos fue incendiado por sus adversarios pro europeos. Hubo al menos 40 muertos.

Las fuerzas pro rusas contaron con el respaldo de un millar de ciudadanos, que salieron a defenderlos. Los enfrentamientos duraron varias horas y terminaron con una matanza.

“Los tanques llegaron y dispararon contra el edificio. Hubo muchísimos disparos”, contó Aleksandr, uno de los testigos del episodio. Los heridos suman más de 50 entre ellos un cronista del canal ruso RT, quien recibió un disparo en el estómago pese a llevar chaleco antibala. El edificio acabó incendiado y en ruinas. El ministro ucraniano del Interior, Arsen Avakov, informó que murieron al menos 20 separatistas y un soldado ucraniano.

Este fue el hecho más grave del día, pero también hubo distintos choques armados en otras regiones del este como en Slaviansk, bastión pro ruso, y en Lugansk. Pese a la escalada de tensión que genera, el ministerio de Defensa de Ucrania anunció que proseguirá con la ofensiva para desalojar todos los edificios ocupados por las milicias rebeldes.

Esta situación se da en un marco político complicado, ya que mañana los insurgentes preven realizar un referéndum en 5 estados sobre la independencia del sector este. En caso de que la población apoye esta salida, las regiones fronterizas con Rusia, Donetsk, Lugansk, Jarkov, Odessa y Nikolayev, formarían un nuevo Estado autónomo que se llamaría “Novorossia” (Nueva Rusia), explicó uno de los líderes, Miroslav Rudenko.

Los separatistas quieren llevar a cabo el referéndum para crear un hecho consumado antes de las elecciones presidenciales del 25 de mayo. De hecho, no quieren reconocer a los futuros líderes que salgan de esos comicios, sino que insisten en ir por su propio camino que los distancia, también, de las autoridades rusas, según afirman.

El presidente ruso Vladimir Putin les había pedido que suspendieran el referéndum, pero los rebeldes avanzaron igual. Ni el gobierno ucraniano ni la Unión Europea o Estados Unidos reconocen la legalidad del referéndum. Aun así, esta consulta popular podría ser un paso decisivo en el camino de la desintegración del país. Kiev ya admitió que no puede controlar estas regiones del este.

“Lo estamos haciendo todo con nuestras propias fuerzas. Nosotros estamos imprimiendo las boletas del referéndum, sin la intervención de Rusia ”, sostiene el “presidente de la comisión electoral” Roman Liagin, de la autoproclamada “República Popular de Donetsk”. Los organizadores esperan la participación de más de dos millones de personas en el plebiscito, que aseguran va a ser limpio.

“Aquí no estamos obedeciendo a Putin, sino que estamos defendiendo nuestros propios valores de un mundo con raíces eslavas ”, dice uno de los hombres armados de Donetsk, que prefiere el anonimato. El diputado ucraniano Oleg Zariov aclara la situación: “La gente ve ahora, a causa de la crisis en el país, una oportunidad histórica para votar sobre la soberanía de las regiones relativamente prósperas ”.

Por el momento, entre los separatistas no existe un plan concreto para anexionar las regiones del este de Ucrania a Rusia, como ocurrió en marzo pasado con la península de Crimea. Lo que buscan, según aseguran, es sólo contar con el apoyo de Rusia como potencia protectora militar y económica, frente a la dura ofensiva que viene desplegando el gobierno de Kiev, apoyado por la Unión Europea y Estados Unidos.