Apuñalado en medio de un baño de multitudes este jueves, Jair Bolsonaro terminó internado en terapia intensiva, operado y con un ano contra natura por la herida provocada por un puntazo que le atravesó el intestino. Los médicos dijeron que tendrá que permanecer hospitalizado al menos una semana y que después podrá seguir normalmente con su agenda de campaña. Claro que tendrá que regresar al hospital en dos meses para revertir la colonoscopia.

Bolsonaro, de 63 años, “pasó una noche estable (…) y salió tranquilo de aquí”, había referido más temprano la médica de Santa Casa Eunice Dantas, indicando que el paciente deberá permanecer internado “de siete a diez días”.

Con Bolsonaro de nuevo en las pistas, en una semana, las chances del diputado ultraconservador de llegar a la presidencia parecen ser más grandes.

El ataque que casi le cuesta la vida, según se afirma, puede reforzar sus posibilidades de ser electo en octubre como presidente de Brasil. El atentado sacudió la campaña y movilizó a fondo a los seguidores de Bolsonaro.