TRES HOMBRES FUERTEMENTE ARMADOS ABRIERON FUEGO DENTRO DE UN CENTRO DE AYUDA A DISCAPACITADOS EN LA LOCALIDAD DE SAN BERNARDINO, EN EL SUR DEL ESTADO NORTEAMERICANO DE CALIFORNIA, Y AL MENOS 14 PERSONAS MURIERON Y OTRAS 14 RESULTARON HERIDAS EN DEL TIROTEO, INFORMARON AUTORIDADES.

El ataque se produjo en el Inland Regional Center, un centro de discapacitados de la localidad de San Bernardino y los sospechosos de cometer el tiroteo, que podrí­an ser “hasta tres”, estaban “preparados” y equipados con “armas largas”, dijo el jefe de Policía local, Jarrod Burguan, y agregó que los agresores, al parecer, escaparon del lugar en un vehículo de color oscuro.

Tanto la Policí­a como el FBI han dicho que hasta el momento no cuentan con información para afirmar que se trate de una “acción terrorista” y que desconocen la motivación del ataque.

Burguan dijo que las cifras de 14 muertos y 14 heridos, que él mismo suministró, eran “preliminares”, y que la Policía y otros organismos de seguridad seguían registrando el centro en busca de más víctimas.

Más temprano, la sargento Vicki Cervantes, vocera de la policía de San Bernardino, dijo a la cadena CNN que los agresores al parecer vestían chalecos antibalas y huyeron en una camioneta 4X4 negra, aunque aclaró que todo era información en base a datos preliminares y aún no confirmados totalmente.

Aunque el FBI dijo que aún no podía confirmar si se trató o no un acto de “terrorismo”, el presidente Barack Obama vinculó el hecho con la larga serie de letales ataques con armas de fuego que ya son una marca registrada de Estados Unidos.

“Tenemos ahora una pauta de tiroteos masivos en este país que no tiene ningún paralelo en ningún otro sitio en el mundo”, dijo Obama en una entrevista con la cadena de televisión CBS News, preguntado por su reacción al tiroteo en San Bernardino.
“Deberíamos unirnos y actuar de forma bipartidista para hacer que esto sea algo raro, en lugar de algo normal”, agregó el presidente, citado por la agencia de noticias EFE.

El mandatario estadounidense recordó que hay “algunos pasos que se pueden dar ahora” mismo, “no para eliminar cada uno de los tiroteos masivos, sino para mejorar las probabilidades de que no ocurran tan a menudo”, como la aprobación de leyes para la seguridad en el manejo de armas y controles previos a la adquisición de las mismas.

Además instó a cambiar la ley que permite que quienes están en una lista negra que les prohí­be volar en aviones dentro o hacia Estados Unidos puedan, sin embargo, comprar armas de fuego.

“Esa es una ley que tiene que cambiarse”, afirmó.

Obama aseguró el año pasado que su mayor frustración como presidente ha sido el fracaso de sus esfuerzos por lograr un mayor control de la venta y posesión de armas en el paí­s.

El debate sobre las armas en Estados Unidos se reabrió en 2012 a raí­z de dos sucesos de ese año: la matanza en un cine de Aurora (Colorado), donde hubo 12 muertos y 58 heridos; y la ocurrida en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres.

La Administración de Obama impulsó entonces un conjunto de medidas para reformar la legislación de control de armas, pero el Congreso no aprobó siquiera la que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental.

Luego del tiroteo, bomberos atendieron a heridos en una calle cercana al centro Inland Regional Center, ubicado sobre la avenida South Waterman, mientras que otros eran cargados en ambulancias.

Imágenes televisivas mostraron fuerzas especiales desplegadas en torno al centro, que es administrado por el estado californiano y asiste a personas con discapacidades de diferentes formas, como por ejemplo tramitando certificados para poder viajar gratis en el transporte público.

Al mismo tiempo, la policía evacuaba a decenas de personas de edificios cercanos, que salían con sus manos en alto y luego eran llevados a un campo de golf cercano.

Los primeros tiros de dispararon en el centro alrededor de las 11, las 16 en Argentina, dijo el teniente Richard Lawhead, de la policía de San Bernardino, a NBC.

Cervantes dijo que los agresores estaban “fuertemente armados” y abrieron fuego dentro de una sala donde se celebraba una conferencia.

San Bernardino es una ciudad de California de más de 200.000 habitantes y que está situada a unos 100 kilómetros al este de Los Ángeles.

El tiroteo en California llegó memos de una semana después de que un hombre armado matara a tiros a tres personas e hiriera a nueve en una clínica en Colorado Spings, en el estado de Colorado.

En octubre, otro agresor asesinó a tiros a nueve personas en una universidad del estado de Oregon, mientras que en junio un hombre blanco armado con un fusil mató a nueve afroamericanos en una iglesia del estado de Carolina del Sur.

La precandidata presidencial demócrata Hillary Clinton, condenó el tiroteo de hoy en su cuenta de Twitter.

“Me niego a aceptar esto como algo normal. Debemos tomar medidas para detener la violencia con armas de fuego ya”, escribió la ex secretaria de Estado.

Por su parte, el lí­der de los demócratas en el Senado, Harry Reid, instó hoy a “aprobar legislación con sentido común que mantenga las armas de fuego fuera de las manos de peligrosos criminales y personas con trastornos mentales”.

“La violencia armada se ha convertido en un cáncer para esta nación. Somos mejores que eso. Con demasiada frecuencia encendemos nuestros televisores y presenciamos escenas de horror como las de que hoy somos testigos. Debemos ponerle fin a esta locura”, indicó Reid en un comunicado.