En pleno junio, el cantante uruguayo brindó una lección de murga y amor por el género. Y le hizo espacio a artistas locales.

Junto con Edú “Pitufo” Lombardo y Tabaré Cardozo, Alejandro Balbis es uno de los pocos integrantes de murga uruguaya que logró despegarse de ese poderoso movimiento cultural de Montevideo para despuntar una carrera solista. Aunque el verbo “despegar” tal vez no sea el más indicado para los tres casos, ya que sus canciones mantienen el espíritu, el ritmo y la visión de las agrupaciones carnavaleras.

Ex director de “Falta y resto” –una de las murgas más tradicionales del Uruguay-, Balbis pasó por San Luis el fin de semana XXL y ratificó el buen momento que vive el género en el país y en la provincia. El cantante estuvo en San Luis, Merlo y Villa Mercedes -en las dos primeras brindó talleres- y mostró sus canciones con guitarra y visión oriental.

El primer paso de su minigira por la provincia fue el sábado en el Centro Cultural José La Vía, donde Balbis conversó por la tarde con murgueros y cantantes puntanos que participaron de la capacitación y, por la noche, cantó sus temas ante una buena cantidad de público.

“La verdad que estoy muy agradecido. Con este frío, a mí no me sacan de mi casa ni con un abogado”, dijo el uruguayo, con humor uruguayo. Balbis se mostró como un gran orador en las introducciones poéticas que hizo de varios de sus temas y exhibió un notorio dominio del escenario, producto seguramente de su origen de tablados.

Ya desde el inicio, con “El lugar”, el cantor dejó en claro que su visión de la música uruguaya es, además de carnavalera, respetuosa del pasado, con el homenaje desalambrado de los últimos versos del tema a Daniel Vigletti. Y que el recital navegaría por las mismas aguas que “El gran pez”, su estupendo primer disco.

Despojadas de los coros, de la batería y de los artilugios de las grabaciones, las canciones que se escucharon en San Luis tuvieron el calor de lo artesanal y los recursos de Balbis para silbar, tararear e invitar al público a acompañarlo con las palmas y estribillos. El amor, la infancia y Uruguay son temas repetidos en sus canciones, pero ninguno tanto como las historias y las vicisitudes de los murgueros antes, durante y después del carnaval.

Que la gente haya coreado los temas de su álbum debut no sorprendió –aunque sí conmovió- a Balbis, quien sobre el escenario reflexionó que con Internet, un habitante de cualquier lugar del mundo puede conocer su música en menos de cinco minutos. “Lo que no podrá la fibra óptica es traer a un cantor a hacer sus canciones en vivo y en directo”, sostuvo.

Justamente por la web, a Alejandro le llegó un video en el que el coro del colegio San Marcos hizo su propia versión de “El gran pez”. Cuando Balbis relacionó que vendría a la provincia donde funciona la agrupación vocal, no dudó en invitarlos al recital. Por el poderío del tema, por la humildad del uruguayo, por el entusiasmo de los cantores y por el arreglo que se atrevió a meter el director del coro, Alejandro Moretti, ese momento fue el más emocionante de la noche.

Después vendría “Cantores callejeros”, otra belleza de su nuevo disco, “Sin remitente”, para la que invitó a quienes habían participado del taller vespertino. Entonces subieron al tablado algunos miembros del coro del colegio y otros integrantes de la murga local “El hormiguero”, parte organizativa del show.

En sus giras por el interior, Balbis no suele hacer “Raquel”, una canción que escribió cuando murió su madre y que editó muchos años después. Hizo la excepción a pedido de alguien del público y provocó tres minutos de sentimientos encontrados, pocos minutos antes de la llegada del Día del Padre.