Mientras en algunas partes del mundo (como California, Estados Unidos) se viven de los peores incendios de la historia, en Oriente Medio está teniendo lugar una serie de lluvias torrenciales sin precedentes.

Precipitaciones que están convirtiendo desiertos enteros en un enorme lodazal, o lagos, y con consecuencias desastrosas para la fauna y la población: decenas de camellos y personas han fallecido desde el jueves hasta el domingo, que duró el temporal cuyos acumulados equivalen a lo que llueve en el país en seis años.

Las imágenes parecen de otro mundo. La idea de que llueva en el desierto es de todo menos poética. Pero es lo que se visto en los últimos días en Oriente Medio, llevándose a su paso decenas de camellos y personas que en los últimos días han luchado por sobrevivir en una de las tormentas más históricas que se recuerdan allí.

En concreto, los medios se han hecho eco de las tormentas en los desiertos de Jordania y Arabia Saudita, en donde aún no se han contabilizado los daños. También afectaron a Riad, capital de Arabia Saudita, y Yeda, donde desde el jueves se reportaron fuertes tormentas.