Según estimaciones de la ONU, dentro de 30 años la humanidad habrá alcanzado los 9.700 millones de ejemplares. Y uno de los mayores desafíos que enfrenta la especie es encontrar una forma de alimentar tantas bocas. En ese sentido, un grupo de investigadores brasileños tiene una respuesta.

Ellos proponen que empecemos a comer insectos. Puede que a muchos no nos guste la idea, pero sus razones son más que convincentes: son ricos en proteínas, abundantes en la naturaleza y su precio es bajo. De hecho, en muchas partes del mundo, como en el sudeste asiático, los insectos ya se comen.

Sin embargo, ellos no proponen algo tan drástico como agarrar un grillo, freírlo y comerlo, así sin más. En cambio, estos investigadores hicieron una harina a base de cucarachas y usando parte de esa harina mezclada con la común de trigo, hicieron pan.