Atraparon a un preso que había salido con permiso

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Miguel Horacio Langoni lo había logrado. Había conseguido ser casi invisible para la Justicia, que lo buscaba desde noviembre pasado, cuando salió con permiso de la Penitenciaría de San Luis, donde cumplía una condena por robo, y no regresó. Pero cometió un error: rodearse de personas que, al igual que él, tampoco gozan de buena fama ante la Ley. Sufrió el precio de esa falta anteayer, cuando los policías de la Comisaría 29ª allanaron la vivienda del barrio Kilómetro 4 de Villa Mercedes donde se escondía. Los investigadores no habían llegado ahí en busca de él, sino tras los rastros de los ladrones que a fines de agosto robaron en una estancia, a las afueras de la ciudad. Además de hallar algunos de los elementos sustraídos también descubrieron que el dueño de casa era un cazador empedernido. Tenía astas de búfalo, antílope y Venados de Las Pampas, aves canoras y hasta un hurón enjaulado.

Ayer, al mediodía, Langoni, de 55 años, regresó al lugar del que intentó escapar: la prisión. Está allí desde hace casi ocho años, cuando fue procesado y, luego, condenado por asaltar junto a otro delincuente la fábrica Procecha, ubicada en el kilómetro 696 de la Autopista de las Serranías Puntanas, a un lado de la estación de servicio YPF, recordó una fuente. El día que el dúo eligió para atacar la industria metalúrgica no fue uno cualquiera: era el día de pago de los empleados.A