Nuevos problemas y trastornos de comportamiento han surgido producto de la tecno-dependencia: ya se habla de tecnoansiedad, tecnofatiga y tecnoadicción. Una especialista advierte sobre los riesgos y enumera lo que sí podemos aprovechar como beneficios psicológicos de las nuevas tendencias en la era digital.

Con el auge de la tecnología, los seres humanos han cambiado la forma de aprender y de relacionarse. Computadoras, internet, dispositivos móviles, redes sociales, motores de búsqueda, recordatorios de calendarios, agendas, notas. Los cambios nos cambian… ¿Las personas hemos adquirido memorias externas? ¿Cuáles son los trastornos en el comportamiento que están surgiendo con el avance de la tecnología e internet?

Esta revolución tecnológica con internet en “todos lados” también tiene sus consecuencias. Nuevas enfermedades y trastornos de comportamiento han surgido producto de la tecno-dependencia.

En 2013, en Buenos Aires, la consulta por tecnoadiccón aumentó entre un 30 y 45%, lo que genera una preocupación por su creciente incremento en los últimos 3 años. A su vez, han aparecido nuevos términos para poder explicar los trastornos de comportamiento negativos que se evidencian por el excesivo uso de las tecnologías de la información y la computación a niveles psicológicos.

El término tecnoestrés se refiere al estrés específico derivado de la introducción y el uso de nuevas tecnologías en el trabajo. Se encuentra directamente relacionado con los efectos psicológicos negativos del uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Actualmente, se reconocen 3 variantes: tecnoansiedad, tecnofatiga y tecnoadicción.

La primera, tecnoansiedad, es una sensación no placentera de tensión y malestar por el uso de tecnología. Una de sus variables es la tecnofobia, la cual involucra resistencia, miedo y hostilidad hacia la tecnología.

La segunda, tecnofatiga, es la aparición del cansancio mental e incapacidad para estructurar y asimilar la nueva información derivada del uso de internet.

La tercera, tecnoadicción, es la necesidad incontrolable de usar la tecnología en todo momento y lugar. A largo plazo, estas personas terminan siendo dependientes constantes de la tecnología.

A pesar de estos trastornos surgidos producto de la evolución y expansión de internet y los dispositivos que permiten su alcance casi constante, tambien existen beneficios a nivel psicológico. La doctora Marcela Cohen, Neuróloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, menciona:

* Mayor actividad cerebral en gente mayor: motivación para poder mantener una comunicación más fluida con sus hijos y nietos. Genera una sensación de cercanía.

* Redes Sociales: en la memoria se han transformado en una agenda electrónica de contactos y noticias.

* Rapidez visual y motora, deducción, concentración y atención utilizadas en los juegos son propiciadas como una forma de gimnasia cerebral.

* Estimula y promueve la actividad grupal y acompaña las técnicas didácticas sin sustituirlas.

Como parte de la revolución de las comunicaciones dada durante la última década, los seres humanos han depositado parte de su información en las memorias externas. Si bien el uso del internet en “todos lados” a través de los dispositivos móviles genera beneficios psicológicos, sus trastornos deben ser conocidos y prevenidos.

Antes del surgimiento de la llamada era digital, las personas recordaban números telefónicos, cumpleaños, direcciones, citas, entre otras. Pero estos hábitos cambiaron radicalmente: un estudio publicado en Science en julio de 2011 asegura que internet se ha convertido en la fuente primaria de memoria externa.

Hay estudios que sugieren que la población ha comenzado a utilizar internet como “banco personal de datos”, algo conocido como el “efecto Google”. Esta memoria transactiva representa la forma actual de acopio de datos. Si bien puede verse como detrimento para el ejercicio de la memoria, desarrolla otras áreas como la creatividad y rápida asociación al acceder a lecturas simultáneas.