La presidenta defendió ayer el carácter “transformador“ de su gobierno y las reformas que impulsa para lograr un “Chile de todos“, como prometió en la campaña electoral de 2013.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, defendió ayer el carácter “transformador“ de su gobierno y las reformas que impulsa para lograr un “Chile de todos“, como prometió en la campaña electoral de 2013.

En su primera “cuenta pública”, un discurso ante el pleno del Congreso que constituye una tradición desde el siglo XIX, la mandataria repasó ayer durante dos horas todas las áreas en las que pretende implementar cambios, desde la educación hasta la salud, las pensiones y el mundo del trabajo.

“Gobernaremos dialogando con todos los sectores, las veces que sea necesario, pero con el objetivo claro de que como país debemos avanzar en una sociedad con menores desigualdades y que le dé más bienestar a todos y todas”, declaró Bachelet en el Congreso, en una fría y lluviosa Valparaíso.

Con la banda presidencial y un tono conciliador pero decidido, la presidenta respondió así a las críticas de la oposición de derecha por la celeridad con que está enviando (y se están tramitando) sus proyectos de reforma al Parlamento, donde la Nueva Mayoría tiene la mayor cantidad de diputados y senadores.

En los dos meses que lleva en el gobierno, Bachelet ya presentó propuestas para reformar el esquema tributario y para terminar con la selección de alumnos, el pago de cuotas y el lucro en colegios privados subvencionados por el Estado, a los que asiste más de la mitad de los niños chilenos. Los dos proyectos desataron una campaña comunicacional de rechazo por parte de la oposición, que se siente marginada del debate y llama a volver a la “política del consenso“.

“Esta reforma tributaria no la paga la clase media ni la pequeña empresa“, se atajó Bachelet en su discurso, subrayando que sus propuestas acercan a Chile “a lo que hicieron los países desarrollados“. En cuanto a educación, prometió un cambio “estructural“ para todos los niveles educativos y devolver a la escuela pública un rol fundamental.

La presidenta, que ya gobernó entre 2006 y 2010, destacó asimismo la voluntad de “desarrollo sustentable“ de Chile, con competitividad pero también responsabilidad social sobre todo en áreas como la minería, la agricultura o la pesca.

“Queremos una economía que no dependa de los vaivenes de los precios“ de los recursos naturales, destacó, anunciando además una modificación del código del agua, para reconocerla como un bien nacional de uso público. También anunció un proyecto de ley para proteger los glaciares, hecho que se interpreta como un guiño a los movimientos sociales. Quienes protestaron ayer fueron las agrupaciones de gays y lesbianas, ya que la presidenta no mencionó la diversidad sexual en su largo discurso.

Destacando que “no puede haber calidad de vida en un país fragmentado”, la médica socialista anunció cambios en materia laboral (sindicalización, negociación colectiva, derecho a huelga efectivo), de pensiones, con la creación de una Administradora de Fondos de Jubilación o AFP estatal y también en salud, para que se cubran los medicamentos de enfermedades graves.

Pero su declaración más polémica fue la de empezar a debatir un proyecto para despenalizar el aborto en casos de riesgo de vida para la madre, inviabilidad del feto y violación. “Parece que hay mas cuidado y preocupación por el bienestar de las mascotas, que por la vida y dignidad de los niños que estan por nacer“, escribió el ex presidente Sebastián Piñera (2010-2014) en su cuenta de twitter, sumándose así a las críticas de la iglesia católica.

En el plano internacional, Bachelet subrayó una vez más que Chile quiere ser un “activo protagonista de la política regional” y mencionó el reciente relanzamiento del Tratado de Maipú firmado en 2009 con la Argentina. Sobre la demanda ante el Tribunal de La Haya presentada por Bolivia para obtener una salida al mar, la presidenta destacó que el “tratado de 1904 debe ser respetado”.