Boca comenzó su camino en la Copa Libertadores 2019 sumando. Un paso corto, pero firme. Ante un adversario que no exhibió grandes armas, pero que contó con los más de 2.500 metros de altura como aliados, reguló esfuerzos y cosechó un punto como visitante: igualó 0-0 ante Jorge Wilstermann en Cochabamba.

Con el objetivo de volver a salir campeón de la Copa que se le niega desde 2007, con el peso de la final perdida frente a River en 2018, Boca rescató un empate en Bolivia, por la primera fecha del Grupo G, que también integran Atlético Paranaense y Deportes Tolima. Dejó la sensación de que, si se animaba, podría haberse traído una victoria. Al mismo tiempo, en la segunda parte, cuando sintió el sacrificio, atravesó los momentos de mayor zozobra.

Gustavo Alfaro planificó un partido de largo aliento, algo que quedó claro en la elección de los intérpretes dentro del planteo: Almendra, Marcone, Reynoso; jugadores de tenencia, para retener la posesión con cadencia y no exigir los pulmones en la altura.

El segundo tiempo comenzó como un calco del primero. Boca continuó acunando el partido, sin desarmarse. Sólo Carlos Tevez, en tres cuartos de campo, cambió de ritmo en jugadas puntuales, cuando las piernas se lo permitieron. Y Wilstermann no terminó de asumir la obligación de llevar el peso del partido. En consecuencia, el desarrollo se hizo más cansino. En favor de ambos equipos: el estado del campo de juego del estadio Félix Capriles no estuvo a la altura de un compromiso de esta envergadura.