El oficial principal Sebastián Moro avizoraba, que podía quedar detenido luego de que su hijastra de 19 años lo denunció por haberla violado durante años. El jueves pasado, cuando debía presentarse a declarar en indagatoria ante el juez Penal de Santa Rosa, Jorge Pinto, huyó de su casa en la Villa de Merlo. Todavía está prófugo.

El último rastro suyo hallado por sus camaradas fue su automóvil, un Fiat Palio negro, matrícula MQX 969, abandonado en la banquina sur de la Autopista de las Serranías Puntanas, a dos o tres kilómetros al oeste de Justo Daract, entre esa ciudad y el acceso al paraje La Avanzada. Estaba con las puertas sin llave, con la llave puesta en el encendido. Adentro había dos hojas de carpeta en las que había improvisado una nota, escrita a mano alzada, en la que les pide perdón a sus padres.