En Arroyito, el equipo de Russo se impuso por 3-2 y se clasificó a un torneo continental tras ocho años. Los de La Paternal se despidieron de Primera y jugarán la próxima temporada en la B Nacional.

Si bien el gran festejo del campeonato estará hoy en Núñez o en La Plata, anoche la gran fiesta estuvo en el Gigante de Arroyito. Central redondeó una temporada más que positiva. Logró su retorno a Primera después de tres años en Primera B Nacional, se consolidó en la categoría, ganó los dos clásicos de la ciudad y, de yapa, con la victoria ante el ya descendido Argentinos se metió en la Copa Sudamericana. Ocho años pasaron para que el conjunto rosarino vuelva a disputar una competencia internacional. Objetivos cumplidos con creces y todo de la mano de Miguel Angel Russo, un hombre idolatrado en Central.

Mientras, el equipo de La Paternal se despidió de Primera sin una sonrisa de consuelo. Un plantel notoriamente quebrado que acumuló su octava derrota consecutiva.
Después de varios partidos Russo pudo volver a poner en la cancha a esos 11 apellidos que más le rindieron. El equipo que mejor jugó y que superó a Newell’s volvió a cumplirle. Se encontró con un Argentinos desganado y sin respuestas. Fiel a su estilo, los dirigidos por Claudio Borghi intentaron no rifar la pelota y jugarla con criterio, pero Central se aprovechó de su endebleza y le alcanzó con un tiempo para liquidar el partido.Siendo ancho y con un Jesús Mendez como manija, controló la pelota y no padeció más que algunos contraataques de la visita comandados por el colombiano Reinaldo Lenis que tapó de manera impecable Mauricio Caranta.

El bombazo de zurda de Méndez y la definición de Franco Niell tras la asistencia de Rafael Delgado, dieron por cerrada la discusión. Franco Flores le dio un codazo a Antonio Medina en el área. Era penal y expulsión, pero el árbitro Alejandro Castro no sancionó nada.

Sí mostró bien la quinta amarilla a Gaspar Iñíguez y a Tomás Berra, dos que pagarán la sanción en el inicio de la próxima mini temporada. El de Argentinos en la B Nacional y el de Central en Primera.

En el segundo tiempo, ya con un conjunto local más relajado, hubo espacio para que Iñíguez marcara el descuento: su remate de derecha picó justo adelante de Caranta y descolocó al arquero.

Sin embargo, la frutilla se la llevó Central con ese jugadón del ingresado Walter Acuña, quien apiló rivales por la derecha, tiró la diagonal y definió para el 3-1. Un cabezazo de Nicolás Freire para un nuevo descuento le puso suspenso al final, que terminó mostrando la contracara: la sonrisa reluciente de Russo y la desazón de Borghi.