En Cuiabá, derrotó 3 a 1 a Australia y es líder, junto a Holanda, que derrotó a España. Alexis Sánchez, Valdivia y Beausejour marcaron para el conjunto de Sampaoli, mientras que Cahill descontó para los oceánicos.

Desde que el sorteo lo envió al grupo B junto a dos pesos pesado, España y Holanda, Chile sabía que en su debut tendría una misión irrenunciable: ganar. Y el equipo de Jorge Sampaoli lo consiguió: se impuso por 3 a 1 a Australia, en el estadio Arena Pantanal de Cuiabá, y comparte la cima de la tabla con los holandeses, los grandes triunfadores de la jornada.

La primera buena noticia del día para los trasandinos había llegado temprano, con la confirmación de que Arturo Vidal estaba en condiciones de jugar, recuperado de una rotura del menisco exterior de su rodilla derecha. Con su estrella en cancha, la Roja salió como un torbellino y muy rápido hizo la diferencia.

Cuando se jugaban 12 minutos, Charles Aranguiz se metió en el área y, cuando lo atoró el arquero Maty Ryan, tiró el centro que Eduardo Vargas bajó de cabeza para que Alexis Sánchez aprovechara la inmovilidad de la defensa australiana y la empujara al gol.

Cuando los chilenos todavía estaban festejando el primero, sus jugadores aprovecharon nuevamente la ligereza en la marca de sus adversarios para estampar el segundo: Alexis encaró por el medio y asistió a Jorge Valdivia, que en la entrada del área controló y sacó un derechazo alto e inatajable para Ryan.

Parecía que con esa cómoda renta, el conjunto de Sampaoli podría administrar energía, hacer circular el balón y apostar a encontrar alguna grieta en el fondo rival para llevar los números a una goleada. Pero de a poco Australia se fue acomodando en el campo y con sus recursos, poco vistosos pero peligrosos, se acercó al arco defendido por Claudio Bravo.

Así, a los 35 minutos los oceánicos acortaron distancias, aprovechando una de sus fortalezas y uno de los déficits de los trasandinos: el juego aéreo. Ivan Franjic trepó por la derecha, lanzó el centro y Tim Cahill le ganó de arriba a la floja marca de Gary Medel y selló el 2 a 1.

En el arranque del complemento, el equipo dirigido por Ange Postecoglou advirtió que la chance de la igualdad estaba al alcance de la mano y fue acumulando méritos para conseguirlo. Cahill volvió a cabecear a la red, pero el árbitro marfileño Noumandiez Doue lo anuló por posición adelantada (correctamente sancionada). El veterano Mark Bresciano intentó con un latizago que Claudio Bravo despejó con un manotazo fenomenal. El mismo Bresciano volvió a intentarlo, pero el zurdazo salió junto al palo izquierdo.

Ya sin Arturo Vidal, quien fue sustituido por Felipe Gutiérrez y se retiró notoriamente ofuscado, a Chile le costó hacer pie. Con el correr de los minutos y tras ese chubasco inicial, lo fue consiguiendo, aunque su rendimiento en el segundo capítulo fue muy inferior al del primero.

De todas maneras, ya en tiempó de descuento encontró el grito que le dio la tranquilidad definitiva: Mauricio Pinilla perdió en el mano a mano con Ryan, pero Jean Beausejour recogió la pelota fuera del área y despachó un bombazo rasante que se transformó en el 3 a 1.

La próxima presentación de los trasandinos será ante la golpeada España, el miércoles próximo en el Maracaná de Río de Janeiro. El mismo día, a los australianos los esperará Holanda, en el Beira Río de Porto Alegre.