Kate Winter era intensamente buscada cuando salió de un prestigioso colegio de Santiago, pero la encontraron muerta en el baño de una cafetería. En un bolsillo tenía una carta para sus padres.

El martes por la mañana fue la última vez que asistió a clases. Tras la salida del colegio, su familia comenzó a buscarla. Dio aviso a la policía y su entorno más cercano inició una incesante búsqueda.

El caso terminó de la peor manera: horas más tarde su cuerpo fue hallado sin vida en el baño de un Starbucks. No había signos de violencia y aún resta saber con la autopsia el motivo de su muerte, pero para los investigadores se trató de un claro caso de suicidio.