“Como padre de dos niñas, no puedo pensar en un regalo más lindo para la sociedad que dar a otra pareja la chance de empezar una familia”. ¿Es un demiurgo o un científico genetista?

Es He Jiankui, un hombre que encarna bien la figura del investigador próspero. Ese que siembra esperanza con su apuesta a los vientos de cambio que trajo la ingeniería genética. Pero sus intenciones de fondo no están tan claras, al menos no para la comunidad científica internacional, donde por estas horas se está dando un acalorado debate de bioética. Y no paran de desterrarlo de cuanta institución pisó en su vida…

Mientras tanto, funcionarios chinos y expertos en ciencia de todas las latitudes expresan su rechazo, luego de que He Jiankiu divulgara la gran novedad de que “editó genéticamente” varios embriones, de los cuales ya nacieron, hace algunas semanas, un par de gemelas.
Dicho en criollo: les anuló (recortó o editó) un gen que en el futuro hubiera predispuesto a esas personas al contagio de viruses como el VIH. Muchos humanos, aclaró He, tienen ese gen “naturalmente” inhibido. Y no hay medicamento efectivo para derribar esa diferencia, esa variación que manifestamos en forma natural. Pero la cirugía genética permite resolver el problema.

Él, sin embargo, fue inteligente: se anticipó a las críticas y como buen millennial, antes de publicar su logro en alguna prestigiosa revista científica, contó lo que había hecho en distintos videos de Youtube. Allí responde todas las preguntas. Recrea, en un largo monólogo, su propia conferencia de prensa.