En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Sebastián Crismanich llevó al taekwondo argentino a lo más alto al conseguir una histórica medalla de oro, la única para esta disciplina en la historia de nuestro país. Además fue la primera presea dorada argentina en una disciplina individual en los últimos 64 años.

Tras esto hubo una verdadera revolución y el correntino fue recibido como un héroe en el regreso a su tierra. Así, el taekwondo tenía en sus manos la posibilidad de aprovechar esta explosión y meterse definitivamente en la agenda diaria del deporte argentino.

Mucho de esto debe entender Rocío Pereyra, una joven de San Isidro que acaba de capitalizar el gran sueño de clasificar a su primer Mundial de Taekwondo y que sin embargo deberá rebuscársela para costearse el viaje, el hospedaje y hasta la inscripción al torneo.

Es así como, pasada la algarabía por conseguir la clasificación el año pasado, Rocío decidió poner manos a la obra y, mientras sigue poniéndose a punto entrenando a doble y hasta triple turno diario, armó un «bono contribución» para ayudar a solventar los fastuosos gastos que deberá afrontar para participar del torneo que se llevará a cabo en Alemania a fines de abril.