Sherry Bray, directora de una compañía de cámaras de seguridad internas, y su empleado Christopher Ashford, fueron enviados a prisión por acceder a imágenes de la autopsia del futbolista argentino Emiliano Sala, que falleció en enero en un accidente aéreo en el Canal de la Mancha.

Bray y Ashford accedieron ilegalmente a las fotos de la autopsia que luego se difundieron en las redes sociales, según se determinó en el proceso judicial, y fueron condenados a 14 y 5 meses de cárcel.

El proceso judicial se desarrolló en el Tribunal de Swindon y se determinó que los condenados no difundieron esas imágenes por cuestiones económicas, sino que se debió a una «curiosidad morbosa».