Tras dos años, la Presidenta impuso su deseo. Ya habían bajado a Colón y hoy finalmente lo reemplazaron por la heroína de la independencia.

El monumento de Juana Azurduy que finalmente fue inaugurado hoy involucró a tres jefes de Estado. La idea fue del ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien en una visita a la Casa Rosada le dijo a la Presidente de Argentina “qué hacía el genocida Colón ahí”. Desde entonces la idea de sacar el monumento que llevaba 93 años en el parque que también llevaba su nombre se convirtió en un capricho para Cristina. Y ahí entró a jugar el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien aceptó gustoso la idea de que Juana Azurduy, heroína de la independencia de su país reemplazara a Colón. Y donó un millón de dólares para la construcción de la escultura.

Justamente Evo Morales fue el invitado de honor hoy en la inuaguración. Junto a Cristina y tras un acto protocolar descubrieron la escultura obra del artista argentino Andrés Zerneri. A diferencia de Colón que miraba hacia el Río de la Plata, la imagen de Juan Azurduy en posicion de combate mira hacia la Rosada.

Con el acto, quedaron atrás dos años de polémica que incluyó un primer deseo de Cristina de mudar a Colón a Mar del Plata y que, finalmente y tras pactar con la Ciudad, la escultura del navegante genovés terminó en Costanera Norte frente al Aeroparque. Al margen de ONGs proteccionistas que decían que el monumento podían dañarse, quienes más se opusieron al cambio y al traslado fueron distintas entidades de la comunidad italiana en Buenos Aires.

Es que el monumento a Colón, obra de Arnaldo Zocchi, había sido justamente una donación de la comunidad italiana para los festejos del del primer Centenario de la Revolución de Mayo. El cuerpo escultórico de 600 toneladas había sido montado en el lugar que estuvo en pie hasta hace dos años en 1919.

El desarme arrancó en junio de 2013. Y dese entonces la figura de Colón quedó recostada en el piso y todas las demás piezas desperdigadas junto a la base del monumento que luego sirvió para sostener a Juana Azurduy. La mudanza finalmente se concretó el sábado pásado. Parado en en un camión fue el “último viaje´” de Colón, esta vez desde el centro porteño a la Costanera Norte.

El acuerdo al que arrribaron la Nación y la Ciudad y que incluyó leyes aprobadas en el Congreso y la Legislatura incluía que el Gobierno porteño aceptaba la mudanza, pero que de los costos (unos 25 millones de pesos) y el posterior armado del monumento a Colón en su nuevo destino debía hacerse cargo el Gobierno nacional. Pero las piezas del monumento a Colón que estuvieron dos años en el piso de l Rosada ahora están tiradas junto al río. Y nadie da una fecha concreta para que vuelva a ponerse en pie.