El ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido pasará detenido el fin de semana en el Hospital Penitenciario Central de la cárcel de Ezeiza pese a que ya concluyeron los exámenes para ingresarlo al sistema carcelario, que no arrojaron razones médicas para evitar su alojamiento en un penal, y luego sería derivado por pedido de su defensa a la unidad penitenciaria de Marcos Paz.

Al ex ministro “no se le encontraron” patologías “que no pudieran ser tratadas en la cárcel”, informaron a Télam fuentes vinculadas al servicio penitenciario, que aclararon que aún no se definió en qué cárcel quedará recluido.

“Hasta el sábado o domingo se quedará en el hospital y luego se definirá a dónde lo llevarán, aunque hay más chances de que le toque ir al penal de Marcos Paz (provincia de Buenos Aires)”, sostuvo otra fuente que sigue de cerca la situación de De Vido, cuya defensa solicitó por escrito el traslado a esa cárcel situada en el oeste del conurbano bonaerense.

El Director Nacional del Servicio Penitenciario Federal, Emilio Blanco, ya remitió el informe sobre la salud de De Vido al subsecretario de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien definirá el destino del ex ministro.

 

En la cárcel de Ezeiza se encuentran detenidos el empresario Lázaro Báez y los ex funcionarios José López (Obras Públicas) y Ricardo Jaime (Transporte), que trabajaron bajo órdenes de De Vido. En el penal de Marcos Paz, el ex ministro también tiene conocidos: allí están Roberto Baratta, que también estuvo bajo su mando, y su cuñado, Claudio “Mono” Minnicelli, quién tiene prisión preventiva en una causa por contrabando.