Las dos mejores raquetas argentinas, Juan Martín del Potro y Diego Schwartzman, mantienen viva la llama de su país en Roland Garros al ser los dos últimos supervivientes en tercera ronda, tras la debacle del miércoles, a la que este jueves se sumaron Guido Pella y Horacio Zeballos.

De los siete que había en segunda ronda, un récord desde 2009, solo quedan los dos que llegaban con mejor ránking y con opciones más sólidas de brillar en el polvo de ladrillo de París.

Del Potro, semifinalista en aquel 2009, volvió a demostrar que su tenis ha recuperado los quilates de antes de la lesión y falta por ver si le ha añadido la experiencia suficiente para seguir avanzando rondas.

El de Tandil, quinto favorito, se ha deshecho sin problemas de dos franceses en lo que va de torneo. Hoy la víctima fue el veterano Julien Benneteau, que jugó su último partido en Roland Garros, tras caer por 6-4, 6-3 y 6-2 en una hora y 55 minutos.

No creó demasiados problemas el galo a un Del Potro que se apoyó en su potente servicio, el arma necesaria cuando su rival, animado por el público de la central, parecía amenazar. Al final, incluso dio la impresión de que fue un duelo sencillo, que no permite analizar el verdadero nivel del argentino.

Diferente será la siguiente fase contra el español Albert Ramos, que, aunque no atraviesa su mejor nivel, es un especialista en tierra y un jugador que en Roland Garros, donde ya ha alcanzado los cuartos de final, se crece.

También avanzó sin problemas Schwartzman, undécimo cabeza de serie, sin piedad frente al checo Adam Pavlasek, superviviente de la fase previa, a quien derrotó con autoridad por 6-1, 6-3 y 6-1.

A sus 25 años, el tenista argentino ha alcanzado por segundo año consecutivo la tercera ronda de París, pese a que su temporada sobre tierra batida no era muy prometedora.

Su siguiente rival será un jugador aun más joven, el croata Borna Coric, de 21 años y 40 del mundo, que le ha ganado en las dos ocasiones que se han enfrentado.

El año pasado en esa ronda perdió en cinco sets contra el serbio Novak Djokovic, que acabó ganando el torneo.

“Me siento más seguro con mi juego, los rivales me respetan un poco más, sé lo que hablo, soy consciente de que me tocaron buenos rivales para lo que te puede tocar en un Grand Slam, los gané holgado y me da confianza”, dijo.

Zeballos obligó a elevar el nivel al estadounidense John Isner, noveno favorito, a quien ganó el juego de desempate del primer set, pero luego fue víctima de los servicios de gran potencia de su rival.

Acabó derrotado 6-7 (8), 7-6 (4), 7-6 (2) y 6-2, apeado así de un torneo en el que el año pasado alcanzó los octavos de final, su mejor resultado en un Grand Slam.

Tampoco tuvo opciones Guido Pella ante un intratable Rafael Nadal, número uno del mundo y que busca sobre la tierra batida de París levantar su undécima copa de los Mosqueteros.

El argentino comenzó fuerte, dispuso de hasta cinco bolas de quiebre en el primer juego, pero no las aprovechó y acabó sucumbiendo a la apisonadora de Nadal, por 6-2, 6-1 y 6-1 en dos horas y tres minutos.

“En el primer juego tuve mis opciones, hasta cinco bolas de rotura, pero no las aproveché. Creo que le hice partido, pocas veces he jugado un 6-2 que dure más de una hora”, afirmó el argentino, que reconoció que hizo “todo lo posible” pero que es “casi imposible ganar a Nadal a cinco set en este torneo”.