Los animales fueron cazados por balleneros japoneses el pasado verano en aguas antárticas, según un informe técnico elaborado por la International Whaling Commission.

La expedición de caza del pasado verano duró 12 semanas y capturó 333 ejemplares de la mencionada especie. 181 eran de sexo femenino y 53 de ellas aún no habían alcanzado la madurez sexual. De las hembras aptas para reproducción, 122 estaban preñadas.

“La muerte de 122 ballenas embarazadas marca una estadística chocante”, expresó Alexia Wellbelove, vocera de la entidad ambientalista Humane Society International, en un comunicado recogido por el periódico The Guardian.

En 2014, la Corte Internacional de Justicia ordenó el cese temporal de la caza de ballenas en el Océano Antártico, y concluyó que el programa japonés “Jarpa II” no tenía cometidos científicos. Sin embargo, dos años después Japón retomó la caza de ballenas, aunque reformuló su plan de capturas disminuyéndolo cerca de un tercio.