Investigadores de una universidad de Dinamarca se llevaron una sorpresa, al encontrar en tres pergaminos de los siglos XVI y XVII, un veneno letal: arsénico.

Aunque podría ser parte de la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, historia en la que los lectores mueren al tocar las páginas del ejemplar, se trata de un hecho real que encontraron los profesores Jakob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen.

Los volúmenes descubiertos forman parte de la colección de la biblioteca de su universidad y nunca nadie se había dado cuenta de lo peligrosos que eran. El veneno fue detectado gracias a la realización de análisis de fluorescencia de rayos X.