El Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz denunció que es “un caso de manipulación metodológica con el que se intenta mostrar una situación social ajena a la realidad”.Capitanich también rechazó esa estadística.

“Años donde la pobreza aumenta pese a que los hogares mejoran su ingreso y la distribución no cambia, dispersión entre los ingresos de los hogares contradictorios con otros indicadores de desigualdad publicados, dan cuenta que nos encontramos ante un caso de manipulación metodológica con el intento de mostrar una situación social ajena a la realidad”, alertaron Estefanía Manau y María Sfeir, integrantes del CESO.

Manau y Sfeir dieron cuenta que “en las publicaciones realizadas por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, resultaron cuestionables varios aspectos, entre ellos, el sesgo muestral que aplica a través de la Encuesta de la Deuda Social Argentina para obtener los ingresos”.

Al respecto subrayaron que en la muestra del Observatorio “los hogares con los ingresos medios-altos y altos, fueron captados deficientemente”, ya que destacaron que “todos aquellos ingresos que superaban los $20.000 eran subestimados al considerarse no representativos ante el tamaño de la muestra”.

Así remarcaron que como consecuencia de ese sesgo metodológico se generó “un mayor porcentaje de pobres en relación a la muestra, de 27,5% que estima la UCA, mientras que a igual canasta básica total, surge un 18,3% de población pobre”.

Además, las expertas pusieron de relieve que “ese sesgo muestral implica también una sobrestimación de la igualdad, arrojando un coeficiente de gini de aproximadamente 0,273”, que se traduciría en “un valor escandinavo, contra el 0,413 obtenido a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)”.

Señalaron que “con el intento de salvar las incongruencias que sufren sus estimaciones”, la UCA volvió a publicar un trabajo sobre pobreza “presentando índices de distribución del ingreso cercanos a los del INDEC, y lejanos de los escandinavos informados anteriormente por su director”.

Sin embargo, indicaron que “lejos de lograr su cometido, desde el documento ‘Un régimen consolidado de
bienestar con desigualdades persistentes’, surgieron nuevos datos que contribuyen a confirmar el manejo discrecional de la información que surge de las Encuestas del Observatorio de la UCA”.

Al respecto consideraron que “es paradójico que a pesar de que informan una mejora importante del ingreso, en términos reales o de poder de compra, con un aumento del 17%, y una distribución del ingreso que casi no cambia, con un coeficiente de gini que aumenta un leve 0,02%, la disminución del índice de pobreza sea poco significativa, de solo 2 puntos porcentuales”.

En ese sentido pusieron de relieve que “los valores se ponen más en duda al relacionar el período 2012 y
2013: el ingreso real aumenta levemente en 1,3% y la distribución del ingreso mejora, con el índice de Gini que cae 0,6%, mientras que la pobreza ¿¡aumenta!?”.

“Como vemos, la información brindada por el Observatorio de la UCA, en lugar de aclarar las polémicas mediciones de ingresos que utiliza, parecen oscurecer aún más sus estadísticas sociales”, aseguraron Manau y Sfeir.

Evaluaron que “la inviabilidad de la obtención por parte del Observatorio de un coeficiente de Gini cercano al de la EPH, queda también en evidencia al observar sus datos de dispersión en la distribución del ingreso”.

“Teniendo en cuenta que una mayor igualdad en la distribución del ingreso suele ir acompañada de una menor distancia entre el ingreso promedio de todos los hogares (media) y el ingreso del hogar que se encuentra justo ubicado entre el 50% que más gana y el 50% que menos ingresos tiene (mediana), los indicadores que surgen de las Encuestas de la UCA parecen confirmar las críticas realizadas por el CESO de una subestimación de la desigualdad y una sobrestimación de la pobreza”, remarcaron las expertas.

Señalaron que “de acuerdo al cuadro, la diferencia entre media y mediana en la Encuesta de la UCA, del cuarto trimestre de 2013 es más acotada, en 6,51 porcentuales, respecto a la informada por la EPH”, con lo cual estimaron que “es válido afirmar que los integrantes de la muestra relevada por el Observatorio percibieron un ingreso más similar entre sí, comparado con la muestra de la EPH”.

Con todo concluyeron que “esos indicadores de dispersión de ingresos no son compatibles con los índices de Gini que novedosamente informó el Observatorio tras las críticas del CESO”.

El informe del Centro de Estudios que conduce el economista Andrés Asiain, remarcó que en la última década “la pobreza pasó de valores superiores al 45% a ubicarse por debajo del 15% de la población, mientras que la indigencia se redujo del casi del 19% de comienzos de 2003 a cifras por debajo del 5% en los últimos tres años”.

Asimismo, subrayó que “el coeficiente de desigualdad de Gini se redujo de 0,494 a 0,413 entre 2004 y 2013, lo que significó una mejora distributiva del 16%, mientras que el índice de bienestar de Sen muestra una mejora del 70% en igual período”.

El informe del CESO sostuvo que “la creación de empleo y mejora salarial en una primera etapa, y la ampliación de la cobertura y mejora de haberes de la seguridad social en un segundo momento, se muestran como las claves que permitieron mejorar los indicadores de ingreso de la población entre 2003 y 2014”.

El trabajo, que no toma las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), igualmente concluyó que “durante el período 2003-2014, los indicadores de distribución del ingreso muestran una mejora sensible”.