El proyecto unifica varias iniciativas para que las marcas de ropa tengan al menos ocho talles disponibles de manera obligatoria.

Existen al menos una docena de normas provinciales y municipales que obligan a las marcas de indumentaria a ofrecer prendas que abarquen desde el más estrecho hasta el más amplio, pero a nivel nacional no existe una ley de talles.

Numerosos activistas arrojaron luz sobre el calvario que es comprar ropa para cualquiera que no entre en el famoso “talle único” o en los dos o tres tamaños elaborados con medidas arbitrarias.

Para revertir la situación, los senadores tomaron ocho iniciativas distintas sobre el tema incluida la de que los comercios y proveedores de indumentaria deberán contar con todos los talles correspondientes a las medidas antropométricas del género.

De acuerdo con este parámetro, los ocho talles estarían basados en las medidas que le corresponden a los cuerpos femenino y masculino de acuerdo a la media de los argentinos.

Otra propuesta agregó el punto de los zapatos, que tendrán que tener al igual que la ropa un sistema de talles numéricos que se correspondan con las medidas antropométricas de la población argentina.