El gobierno de Dinamarca anunció esta semana un plan para trasladar a una isla remota y contaminada a extranjeros “no deseados” porque “tienen que sentirlo”. Asociaciones de derechos humanos ya hicieron sentir su rechazo, pero la medida fue apañada desde el Ministerio de Integración.

El centro de acogida -o de aislamiento- estará ubicado en Lindholm, una isla al sureste del país destinada durante casi un siglo a experimentos con enfermedades contagiosas de animales.