A través del proyecto Hydrica, la ingeniera química Martha Barroso Quiroga junto a un equipo interdisciplinario trabajan desde el año 2016 en la creación de una tecnología para remover el arsénico de las aguas naturales.

En Argentina y en la Provincia no hay datos toxicológicos ni epidemiológicos que relacionen la presencia de arsénico en el agua con el desarrollo de enfermedades relacionadas con este elemento, este fue el nicho de investigación que encontró el equipo para poder avanzar en sus estudios. “Teníamos desarrolladas las metodologías analíticas para la determinación de arsénico dentro de los laboratorios y vimos que había una problemática fehaciente y por ello decidimos abocarnos en encontrar un material o varios materiales que pudiesen adsorver arsénico”, dijo Barroso al portal de noticias de la Universidad Nacional de San Luis.

Los investigadores trabajan con distintos materiales para remover el arsénico, con el objetivo de que sean de alta disponibilidad y de bajo costo, uno de ellos es la arcilla. Actualmente el equipo ha probado con arcillas de Mendoza y tres (3) de San Luis provenientes de Las Chacras, Potrero de los Funes y Los Puquios, con grandes resultados.

Para su trabajo, los científicos utilizan agua sintética basada en las caracterizaciones que han realizado de aguas naturales de la Provincia proveniente de las localidades de Batavia, Fortuna, Nueva Galia, Fortín del Patria, Buena Esperanza, Unión, Villa Mercedes, San Luis y La Punta. “A excepción de las grandes urbes, las otras localidades tienen concentración de arsénico, algunas muy por encima de las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mayoritariamente las del sur de Villa Mercedes”, sostuvo Barroso.