El descubrimiento de un misterioso sarcófago negro de 2.000 años de antigüedad en la ciudad costera de Alejandría, en el norte de Egipto, podría convertirse en el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos ya que podría ser la tumba del mismísimo Alejandro Magno.

“El sarcófago de granito negro es uno de los más grandes encontrados por sus 265 centímetros de largo, 185 centímetros de alto y 165 centímetros de ancho”, dijo Mostafa Waziri, director del Supremo Consejo de Antigüedades de Egipto.

Pero no está solo. A su lado se encontró una cabeza tallada en alabastro que representaría al ciudadano enterrado en la tumba, intacta desde hace miles de años.

El sarcófago fue descubierto durante la instalación de sensores en un terreno particular en el barrio de Sidi Gaber antes de que el dueño desistiera de construir cimientos, puesto que la ley egipcia estipula la realización de excavaciones arqueológicas antes de iniciar construcciones.