«El desayuno del alcalde está listo», anuncia Chad McMillan en la sala de su rancho de Texas. El menú de esta mañana incluye una mamadera de leche tibia y una porción de puré. Charlie McMillan no es un funcionario ordinario de la ciudad. Con solo siete meses, es la nueva cara del movimiento antiabortista en Estados Unidos.

El bebé se convirtió en alcalde honorario de su comunidad de Texas en octubre con un dulce eslogan: «Haz que Estados Unidos sea amable otra vez», un giro de la frase de campaña del presidente estadounidense Donald Trump, que promete hacer a «Estados Unidos grande otra vez».

La «agenda» de Charlie incluye patriotismo, adopción y «vida», en referencia a la identificación como «provida» de los adversarios del aborto, que ha generado polémica.

La aparición del alcalde infantil se produce en medio de una creciente ansiedad entre los defensores del derecho al aborto, que temen que la Corte Suprema invalide el fallo Roe v Wade, que hace 46 años legalizó la interrupción voluntaria del embarazo.