Igualó 1-1 con Barcelona en el Camp Nou y completaron un torneo inolvidable. Alexis Sánchez adelantó al equipo de Martino, que tuvo a Messi y Mascherano como titulares, e igualó el uruguayo Godín para los madrileños, que festejaron tras 18 años.
Festejó Diego Siemone. Festejó Atlético de Madrid. Lo que a principio de la temporada parecía una utopía, se consumó. Simeone y su Atlético cortaron con la hegemonía de Barcelona y de Real Madrid, que durante 9 años monopolizaron los títulos de Liga. Simeone, como en 1996 cuando jugaba para el equipo de Radomir Antic, sumó más credenciales de ídolo en el equipo de a orillas del Río Manzanares. Encima, el Cholo tendrá el sábado próximo la posibilidad de agrandar más aún su historia, cuando en Lisboa sus dirigidos disputen ante Real Madrid la final de la Copa de Campeones de Europa.

El inicio del partido que definirá al campeón de la Liga española tuvo más de accidentado que de fútbol. Sucede que en el Camp Nou, el partido entre el Barcelona de Lionel Messi y Gerardo Martino contra el Atlético de Madrid de Diego Simeone, lo más saliente de los primeros minutos fue que dos de las figuras del equipo de la capital española debieron dejar la cancha lesionados. Con un punto, Atlético dará la vuelta olímpica, mientras que el local precisa ganar para ser el campeón.

Iban 13 minutos cuando Diego Costa detuvo su carrera, se tiró al piso y terminó saliendo de la cancha con lágrimas en los ojos. A los 20, tras recibir un golpe, la mala suerte sacó de la cancha a Arda Turan. Simeone se quedaba sin su goleador y una de sus principales usinas de fútbol.

Por el lado de Barcelona, más allá de la habitual intención de jugar la pelota al ras del piso, poco se veía. Messi tocaba poco la pelota e Iniesta gravitaba poco, pasada la primera media hora de juego. Con Xavi entre los relevos, Fábregas tampoco conseguía darle juego a los de Martino. Pero apareció la inspiración individual en el minuto 33 y Alexis Sánchez, con un zapatazo, puso el 1 a 0. Fábregas metió la pelota adentro del área para Messi, que de espaldas quiso bajar la pelota con el pecho y girar. Le quedó larga y el jugador de la Selección chilena, con poco ángulo, soltó un misil que se le metió a Courtois pegado al poste izquierdo y bien arriba.

Como acostumbra en el inicio de cada tiempo, Atlético de Madrid salió con todo. Y en menos de un minuto, Filipe Luis ya había acudido el poste derecho del arco de Pinto Gabiy de pique al suelo clavó la pelota abajo y a la izquierda del arquero. Por lo pronto, el grito valía un campeonato. Encima, el equipo de Martino se quedó sin Busquets, que debió dejar la cancha tras un choque. Por él ingresó Song.

Pasados los 15, Barcelona logró salir del asedio y de la presión alta propuesta por los de Simeone. Y hasta parecía que llegaba el 2 a 1 por un gol bien de goleador de Lionel Messi, pero fue anulado por posición adelantada del capitán de la Selección. La tónica, a partir de allí, era la de Barcelona en ataque, con más posesión que ideas. De hecho, en el último cuarto de hora, Piqué pasó a ser el centrodelantero de los de Martino, en busca del gol que les signifique una vuelta olímpica. ¿Messi?, no era mucho lo que hacía. Que Mascherano haya sido el mejor jugador de los culés era toda una imagen. Correcto en los cierres, cómodo en el desorden, el ex River tuvo un despliegue enorme. Pero Barcelona no pudo. Sin la frescura de otros años en ataque y sin solidez defensiva, se pareció más a un equipo normal, terrestre. Y Messi, su genio, no brilló. Como no lo hizo en los seis enfrentamientos entre ambos equipos en la temporada. De ellos, el equipo de Martino no ganó ninguno

Cuando el árbitro pitó el final, el festejo Colchonero se desató. Mientras, el público del Camp Nou reconocía al Cholo y a su equipo con aplausos. Simeone, de igual forma, los retribuyó. En un equipo que le calza como guante, Simeone escribió historia una vez más, al darle el décimo título de Liga.