Buenas noticias para Barack Obama: la tasa de desempleo cayó con fuerza en abril a 6,3% (en marzo fue de 6,7%) y alcanzó el nivel más bajo desde septiembre de 2008, cuando estalló la crisis en EE.UU.

Se han creado más empleos de lo previsto, unos 288.000 puestos laborales, según divulgó ayer el Departamento de Trabajo, cuando los analistas estimaban que habría sólo 210.000 y que la tasa sería de 6,6%. Los sectores que se vieron más beneficiados fueron los servicios, la construcción, el comercio y la gastronomía.

El anuncio llega luego de otra serie de datos que mostraron que la economía está mejorando. Los consumidores están aumentando el gasto, los negocios están ordenando más artículos y los fabricantes se están expandiendo, lo que indica que las fuertes tormentas de nieve y el clima helado de enero y febrero habrían sido los causantes de un freno del crecimiento a comienzos de año.

Estas cifras dan un rayo de luz a los demócratas de cara a los comicios de noviembre, cuando se renueva buena parte de la legislatura y el oficialismo corre el riesgo de perder el Senado porque las encuestas no los favorecen. Obama se encuentra en su peor momento de popularidad. Según un sondeo de The Washington Post, un 52% desaprueba su gestión. Al mismo tiempo, todo lo que suceda en la economía siempre tiene gran impacto a nivel electoral.

El consultor Fred Yang dice que una reciente encuesta de la NBC muestra que los estadunidenses entienden que Obama heredó un desastre económico y que eso hace que le den quizás más tiempo que a otro presidente para mejorar las cosas.

Pero lo que le faltaba al mandatario, hasta ahora, son números claros para mostrar. Quizás estas nuevas cifras puedan dar algo de aire para los demócratas en noviembre.