El oficial, desde la devaluación de enero, osciló en ese precio. Lo ven a $ 9,10 a fin de año.

Hoy se cumplen 100 días de dólar a 8 pesos. Desde que el gobierno decidió abandonar el gradualismo y entre el 22 y el 24 de enero devaluó en 48 horas cerca del 20%, el tipo de cambio oficial tuvo mínimas variaciones. El congelamiento de la relación peso-dólar hizo que la ganancia de competitividad quedara rebajada a menos de la mitad, por la inflación acumulada en los primeros cuatro meses del año.

La pregunta que se hacen en el mercado es cuánto tiempo más durará esta oferta de un dólar a 8 pesos. Crecen las opiniones de que se viene el descongelamiento. Pero suave.

En estos cien días, a la par de la devaluación, el Central contuvo la demanda de dólares llevando las tasas de interés de referencia a algo menos del 30% anual. El combo de dólar quieto y tasas altas fue lo que convenció o tentó a los productores de granos, sobre todo soja, de que se podían liquidar los stocks porque –y esto lo dijeron las propias autoridades, tanto económicas como monetarias– había certeza de que el dólar no se iba a escapar. Dólar quieto y pesos colocados al 25 o 30% anual no era un mal negocio.

Para frenar la demanda del dólar, que podría haberlo llevado más arriba, el Gobierno apeló a una carta conocida: pisó las importaciones. De hecho se dice que congeló, quién sabe hasta cuándo, una demanda de 2.000 millones de dólares que hoy no estarían en las reservas.

La impresión de los especialistas es que quedan pocas semanas de tipo de cambio quieto. Y que de ahora en adelante el Banco Central apelará al gradualismo. Es decir, devaluaciones más o menos continuas pero suaves y controladas. En definitiva, lo que en el mercado conocen como crawling peg.

“Nosotros estamos con una proyección de dólar de $ 9,10 para fin de año, o sea que no lo vemos quieto”, señaló ayer el economista Miguel Bein en declaraciones a radio Mitre. De todos modos, aclaró que su previsión es que el Gobierno ira devaluando la moneda con “cierta suavidad”, aunque no cree que “el dólar se mantenga quieto en la zona de 8 pesos en julio y agosto”.

Bein supone entonces que el Central debería devaluar un 13% más el tipo de cambio en lo que resta del año.

Algo parecido sostuvo Eduardo Blasco, de la consultora Maxinver, ayer, hablando por Radio El Mundo: “Mi expectativa es que el dólar a partir de unas semanas, debería depreciarse, tanto el oficial como los dos paralelos (bolsa y blue), que hoy están en torno a 10,10 y 10,50 respectivamente”.

Para Blasco, a fin de año el dólar tranquilamente podría estar en 9,40 o 9,50 pesos en el mercado oficial. “Parece razonable una suba del 20%, con el dólar informal manteniendo la brecha parecida a la de hoy”.

El camino futuro del dólar puede ser calmo o agitado. El Gobierno enfrenta una agenda exigente. La lista de tareas es conocida: gasto público, subsidios, Club de París, juicios en el CIADI y con buitres. De esto también puede depender la suerte del tipo de cambio.