El enviado de Donald Trump a la asunción de Alberto Fernández, Mauricio Claver-Carone, se fue enojado antes de la jura y suspendió las entrevistas previstas para el miércoles con el nuevo presidente argentino.

Su enojo se produjo por la presencia como invitado a la asunción de Fernández del ministro de Comunicación del gobierno de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez. También se molestó por la presencia del ecuatoriano Rafel Correa, quien tiene pedidos de prisión preventiva en su país, y por los planes del nuevo presidente de asilar al boliviano Evo Morales.

«Desafortunadamente, debido a unas invitaciones y a algunas sorpresas que recibimos al llegar, decidí no ir y me voy temprano. No voy a tener las reuniones de trabajo que tenía programadas para mañana», confesó Claver-Carone a Clarín.

Alexis Azar, secretario de salud, sí asistió al congreso, saludó a Alberto, pero también se fue este martes por la tarde.

De esta manera, sólo quedó el embajador del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, que será el encargado de llevar adelante las reuniones previstas para el miércoles.

Mauricio Claver-Carone también manifestó no ser informado por el Gobierno de Alberto Fernández sobre la presencia de estos funcionarios y que son cuestiones sensibles para la alianza entre Estados Unidos y Argentina.