EL GOBIERNO DE BRASIL ESPERA CONTAR CON LA LEALTAD DEL OFICIALISTA PARTIDO MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO BRASILEÑO (PMDB), DEL VICEPRESIDENTE MICHEL TEMER, EN UN POSIBLE JUICIO POLÍTICO CON FINES DE DESTITUCIÓN DE LA PRESIDENTA DILMA ROUSSEFF.

La jefa del Estado afirmó de manera contundente que espera obtener la confianza de Temer, quien en los últimos días ha guardado silencio sobre la apertura de un proceso contra la mandataria y ha aumentado las especulaciones.

“Espero la integral confianza de Michel Temer. Tengo la certeza de que él la dará”, dijo Rousseff.

El apoyo de Temer comenzó a ser cuestionado por algunos sectores después de que el ministro de Aviación Civil, Eliseu Padilha, fiel escudero del vicepresidente, presentara por escrito su renuncia.

Fuentes oficiales confirmaron que Padilha solicitó dejar el cargo por desencuentros internos en la cartera, aunque se especula con una nueva disidencia dentro del centroderechista PMDB, un partido que en los últimos meses ha sufrido varios movimientos internos producto de los desencuentros de la dirigencia.

La presidenta, sin embargo, subrayó que todavía no fue informada personalmente por el ministro sobre su decisión de abandonar el gobierno y confió en la permanencia de Padilha en su cartera.

“No recibí ninguna comunicación de Padilha, confío en su permanencia en el gobierno”, comentó Rousseff. Y agregó: “No sé si Padilha tomó una decisión definitiva”.

En este sentido, el ministro de Comunicación brasileño, Edinho Silva, descartó hoy en una entrevista publicada por el diario Folha de Sao Paulo que la renuncia de Padilha suponga el inicio del abandono del gobierno del PMDB, que puede ser el fiel de la balanza si el juicio contra la mandataria avanza en el Congreso.

“La unión Dilma y Temer es hasta 2018, por tanto, más que una alianza política, que es nítida y sólida, es una cuestión institucional”, sostuvo.

Silva también se mostró convencido de la lealtad de Temer, a quien consideró “clave” en las últimas victorias conquistadas por el Ejecutivo en el Congreso.

“No es el perfil del vicepresidente Michel Temer desembarcar (abandonar) del Gobierno”, agregó Silva.

Pese a su carácter oficialista, dentro del PMDB existen sectores disidentes que promueven una ruptura con el Gobierno y hasta se han declarado a favor de un proceso político para destituir a la presidenta.

El juicio contra la jefa de Estado de Brasil fue precisamente promovido por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, afiliado del PMDB, quien decidió pasarse a las filas de la oposición por sus desencuentros con Rousseff.

La mandataria volvió a arremeter hoy contra Cunha e insistió que está “tranquila” porque no existen fundamentos para un impeachment (juicio político con fines destituyentes).

“Nunca usé dinero público de manera indebida, no usé dinero para contemplar mis intereses particulares” y “no he depositado nunca dinero en Suiza”, dijo en referencia al jefe de los Diputados, investigado por su presunta implicancia en el gigantesco escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Una de las voces del PMDB que se alzó después de que Padilha presentara su dimisión fue la del ministro de Salud, Marcelo Castro, quien expresó su intención de permanecer en el gobierno y negó la existencia de presiones para abandonar el Ejecutivo.

“Estamos satisfechos, compartiendo la administración y nosotros estamos francamente diciendo que no hay ningún hecho que genere un proceso de impeachment. No hay delito de responsabilidades, no hay nada”, comentó.

Rousseff puede ser sometida a un proceso con vistas a la pérdida de su mandato debido a irregularidades en los balances de su gobierno que fueron registrados en 2014 y que, según organismos de contraloría del Estado, se han mantenido durante este año.

Según la oposición, esas maniobras fiscales suponen un “delito de responsabilidad”, que de acuerdo a la Constitución es una de las causas que pueden llevar a la destitución de un jefe de Estado.

El Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema) rechazó ayer dos recursos presentados por parlamentarios del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), aliado al oficialismo, contra el proceso a Rousseff, pero todavía tiene a estudio un tercero.