Leo no fue ni al banco en Milán por la cuarta fecha del Grupo B de la Champions League. Enfrente lo esperaba nada menos que el Inter de Mauro Icardi, quien había descansado en el último partido de la Serie A cuando el equipo le ganó 5-0 a Cagliari.

El delantero que marcó el pulso del primer tiempo fue Luis Suárez. El uruguayo tuvo tres chances clarísimas. Las dos primeras de zurda y se fueron pegadas al palo izquierdo del arquero Samir Handanovic: buscó de emboquillada por encima del esloveno y también fuerte y cruzado pero tampoco pudo.

Como era de esperar, cada cual lo jugó a su estilo: el Barsa desde la tenencia, con Arthur y Busquets como ejes en el mediocampo. Y el poder de fuego de Suárez arriba.

Lo de Inter era mucho más directo, pero no dio sus frutos. Ni Perisic ni Politano lastimaron por las bandas. Y los italianos terminaban corriendo detrás de la pelota, siempre en poder de los catalanes.

En comienzo del segundo tiempo fue parecido al primero. Barcelona apretó, pero no lo suficiente para ahorcar a un Inter bien plantado en su campo.