Zumara Orias tenía un año y medio cuando desapareció, en 2014. En enero la hallaron muerta, semienterrada. No saben quién ni cómo la mató. Los padres aún no lograron ni ver su cuerpo.

Zumara Orias tenía un año y medio cuando desapareció, el domingo 30 de noviembre del año pasado. Estaba con sus padres y otros familiares pasando un día en una chacra de Trelew y de repente le perdieron el rastro. La buscaron por todos lados sin éxito, hasta que el 23 de enero último les llegó la peor noticia: la encontraron muerta. Estaba semienterrada a 500 metros del lugar donde la habían visto por última vez. Pero aún faltaba más dolor.

En los cinco meses que pasaron desde el hallazgo, el sufrimiento de los padres no paró de crecer: todavía no pudieron enterrarla, no saben quién la mató ni cómo lo hizo. Y jamás vieron el cuerpo de su hija, porque al padre sólo le mostraron una foto.

“Necesito despedirme de mi hija. Saber dónde puedo llevarle una flor, en qué lugar derramar una lágrima más por ella. Esto es un martirio dentro de otro martirio. No puedo más”. Alejandra Valenzuela es la mamá de la nena. Tiene 26 años y está destrozada. “Esto jamás se borrará de mi cabeza, estoy muerta en vida”, dice.

La mujer y el papá de la nena, Marcial Orias, de 39 años, hablan con Clarín en su humilde casa, ubicada en las afueras de Trelew, en Chubut. Allí, en pocos metros cuadrados viven también sus otros dos hijos, Demián (7) y Joaquín (4). El domingo pasado fue un día de angustia para ellos: Zumara hubiera cumplido los dos años.

El matrimonio piensa que se trató de una venganza familiar. Y así se lo dijo a la Justicia. “Pasó mucho tiempo. Creemos que el fiscal Fabián Moyano sabe toda la verdad. Y no quiere hacer nada. Esto va camino a la impunidad, pero vamos a luchar”, anticipa Marcial.

En cuanto desapareció, a la nena la buscaron en un canal de riego que estaba cerca del lugar donde estaba junto a su familia. Todo parecía indicar que se había caído al agua. Pero el rastrillaje fue infructuoso, a pesar de la gran cantidad de días que le dedicaron los Bomberos, la Policía y Defensa Civil. Hasta que un perro apareció con una de las partes de un cuerpo. Se recomenzó la búsqueda por el lugar donde había sido vista por última vez y la encontraron semienterrada, cubierta por unas hojas.

“A nosotros nos quieren hacer creer que a la nena la atacaron y se la comieron los animales que andan por la zona, después de haber estado en el agua. Pero ella nunca estuvo en el agua. Nos descuidamos dos segundos y alguien se la entregó a gente que pasó en un auto. La mataron y después la enterraron en ese lugar”, dice Alejandra.

Qué pasó aquel día es un misterio. Pese a que pasaron casi cinco meses del hallazgo, la nena aún no puede ser sepultada. Se mandaron a realizar pericias sobre su cuerpo a otras ciudades de Chubut y a Buenos Aires, pero insólitamente todavía no llegaron. “Ni siquiera sabemos dónde está. Creemos que en la Morgue, pero nadie nos lo dice. Tampoco conocemos la causa de la muerte, ni si murió enseguida o si pasó algún tiempo en algún lado. De lo que estamos seguros es que nunca estuvo en el agua porque un cuerpo que está en el agua mucho tiempo no aparece como apareció el de la nena”, apunta el papá.

Y agrega: “Yo fui el que reconoció el cuerpo. ¿Y sabe qué? Lo reconocí por fotos, nunca me lo mostraron. Esa es otra de las tantas dudas que tengo. ¿Por qué no me dejaron ver el cuerpito de mi hija? Es algo normal en los reconocimientos. Acá hay muchas dudas, muchas irregularidades. Un fiscal que, para nosotros, tapa la verdad. No sabemos por qué. Nosotros no tenemos problemas con nadie. Pero es evidente que hay quienes quieren que nunca se sepa qué pasó”.

Marcial es peluquero canino y Alejandra, ama de casa. El viernes pasado marcharon para pedir el esclarecimiento del caso y el apartamiento del fiscal Moyano.

“Zumara era la alegría de esta casa. Me la arrancaron. Yo sé quién lo pensó, pero no sé quién lo hizo. Y también sabemos quién sabe la verdad, porque la dijo”, asegura Alejandra, enigmática. Hace un tiempo, ella se quedó temporariamente con dos hijos de su hermana, que después fueron dados en adopción por supuestos malos tratos. La causa, para los padres de la nena, debe orientarse hacia allí.

“Hay un chico de 15 años que sabe todo. Declaró tres veces y las tres veces dijo cosas distintas. El estuvo en la chacra el día que desapareció la nena”, insisten los papás.

Desde la Justicia lo ven diferente: el jefe de Fiscales de Trelew, Arnaldo Maza, explica: “Como ese chico dio testimonios contradictorios, se le hizo un psicodiagnóstico y se determinó que fabula”. Y agrega: “Aún no se sabe cuáles fueron las causas de la muerte de la nena y muchos menos, su autoría, porque la desaparición ocurrió en medio de la interactuación de familiares. El caso es muy complejo”.

En su hogar, Alejandra y Marcial aguardan respuestas. “Es lo único que esperamos, porque a Zumara no podemos esperarla. Ya sabemos que nunca vendrá”, concluyen.