La semana pasada hallaron un cuerpo flotando, esposado y con la cabeza envuelta en papel film en Dock Sud. Aún no saben quién es ni por qué lo mataron con tanta saña, aunque presumen que se trató de un ajuste de cuentas o un mensaje mafioso.

Fue el martes 13 de mayo. Un llamado al 911 alertó sobre un cuerpo flotando en la orilla del arroyo Sarandí, a unos 100 metros de la autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Dock Sud. La escena con la que se encontró la Policía fue terrible: el cadáver estaba esposado y tenía la cabeza envuelta en papel film pero el estado de descomposición era tal que cuando quisieron despegar la película de nylon se le salía la piel… La autopsia reveló que murió por asfixia, aunque lo que desvela a los investigadores es quién era este hombre y por qué lo mataron con tanta saña.
A casi diez días del hallazgo, lo único que se conoce sobre este crimen es lo que arrojó el resultado preliminar de la autopsia. “El hombre murió por asfixia, en principio la que le provocó el film, ya que el estómago estaba vació (no había agua del arroyo). Además, tenía un golpe en la cabeza que aún no se pudo determinar si fue vital o no, ya que podría haberse golpeado cuando lo arrojaron”, revelaron fuentes judiciales a Clarín y aclararon que lo mataron entre el 3 y el 10 de mayo.
El principal problema que se les presenta a los investigadores para avanzar con el caso es la identidad del hombre, que aún es un misterio. “Tiene entre 30 y 45 años, cabello oscuro y sin barba, mide 1,75 metro y pesa unos 80 kilos. Estaba vestido con jean, remera blanca, chaleco inflable Nike azul, tenía soquetes grises pero no calzado; y una pulsera de metal en la muñeca izquierda”, explicaron.
Además, contaron que la víctima “no tiene tatuajes ni cicatrices de operaciones que permitan acotar la búsqueda”. Y agregaron que cuando el cuerpo pericial de Lomas de Zamora quiso tomarle las huellas “no pudo por el estado avanzado de descomposición”. Por lo que las manos fueron enviadas a la Policía Científica de La Plata, donde esperan obtener mejores resultados.
Hasta que no estén las huellas dactilares y sean cotejadas con la base de datos policial, como el AFIS, los investigadores trabajan a ciegas. “No hay testigos, las cámaras de seguridad no registraron nada sospechoso”, dijeron, y no pudieron dar con la persona que denunció la aparición del cuerpo flotando cerca de la orilla del arroyo, una zona que de noche es oscura, alejada y deshabitada.
Hasta el momento no hay denuncias por pedido de paradero que coincidan con las características de la víctima y estudian ampliar la búsqueda hasta no antes del 1 de mayo, sumar al resto de las departamentales del Conurbano y también a Capital. “Estamos muy cerca de Barracas y La Boca”, esgrimen.
“¿Por qué le dejaron las esposas si lo asfixiaron con el film y después lo tiraron al arroyo?”, se cuestionan los investigadores. Y aseguran: “Eso no es común, puede ser que se trate de un ajuste de cuentas o que el crimen haya sido un mensaje”. Aunque hasta que no se conozca su identidad, el crimen del arroyo es un misterio: “Puede quedar como un NN para siempre”.