El Cholo está en boca de todos. Su equipo, el Atlético de Madrid, hizo historia ante el Chelsea y es finalista de la Champions League, luego de 40 años. El presidente del club, Enrique Cerezo, no duda: “Es el mejor DT del mundo”.

Diego Simeone está ahí, en el centro de todas las escenas. Levanta los brazos, grita, corre, motiva desde el borde del campo de juego. Sus jugadores responden como si estuvieran convencidos. Lo están. Ganan. Ganan casi siempre.Los elogios cuentan su momento desde las repetidas portadas de los medios del mundo. Dicen que es el padre de una victoria única, que es profesor de profesores.

“Le dio una lección a José Mourinho”, tituló el diario británico Daily Mail. Es la consecuencia de un hecho histórico: al modo y al ritmo del Cholo , el Atlético de Madrid eliminó al Chelsea y por segunda vez en la historia accedió a la final de la Liga de Campeones.

Cuarenta años después de aquel logro del Toto Lorenzo, Simeone es el rey a orillas del Manzanares.

En un fútbol español que parecía destinado a resolver su gloria entre los superclásicos rivales -Barcelona y Real Madrid-, el Atlético del Cholo se asomó a la pelea y lidera; en una Champions con las mismas caras de siempre en los tramos decisivos, el Aleti asombró a los presuntos dueños de la gloria y llegó a la final a paso firme, invicto, implacable.

“La clave de todo esto es Simeone; no tengan dudas”, expresó Diego Costa, la figura del equipo, el goleador brasileño que representará a España en el Mundial.

El personaje histriónico, bravo, carismático, intenso también es parte de la observación del mundo del fútbol.

The Telegraph aseguró que su modo de actuar al borde del campo de juego “hizo parecer a su contraparte en el Chelsea el Dalai Lama”.

Por un día, por un rato, el Cholo fue más que Mou en el arte escénico. En Stamford Bridge, el técnico que se formó en el fútbol argentino y que ahora es candidato natural para la Selección se consagró. Desde los tiempos de Héctor Cúper en el Valencia -a principios de los noventa-, ningún otro entrenador nacido en la tierra de Maradona y de Messi accedió al partido más relevante de la temporada europea. Ahora, Simeone quiere todo: en la final del 24/5 en Lisboa, frente al Real Madrid, tratará de ponerse a la altura de Helenio Herrera, el último argentino en treparse al primer escalón del pedestal europeo. A HH en sus tiempos del Inter de Milán -bicampeón de Europa- le decían El Mago . El Cholo , más allá del desenlace, ya se parece a Copperfield.

Los millones desnudan -de algún modo o de todos los modos- la relevancia de lo conseguido: con 120 millones de euros anuales, el presupuesto del Atlético está muy por debajo de todos sus competidores directos. El primero del ranking es el Real Madrid (520) y segundo se ubica Barcelona (508), sus dos grandes competidores en esta campaña. Y el resto de la elite europea también está claramente por encima del Aleti en términos de billetes: Bayern Munich (431), Manchester United (423), PSG (398), Chelsea (303) y Borussia Dortmund (256).

Simeone escucha elogios por todos los rincones. La elite -desde Mourinho a Carlo Ancelotti, desde Guardiola a Martino- considera que es de la elite.

Sus futbolistas repiten que es el mejor de todos.

El mundo parece rendido a sus pies. El presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, se adelanta a lo inevitable: “No es el momento para que entrene a la Selección argentina. Le queda mucho camino para recorrrer en los clubes y en nuestro equipo, que hoy es uno de los más importantes de Europa”, declaró a TyC Sports. Cerezo se enorgullece y afirma sin vueltas que “Simeone es el mejor técnico del mundo”.

El Cholo explicó las razones de este momento. Se refirió a lo que él considera más relevante: el equipo, lo colectivo.

Agradeció los “huevos enormes de todos”. Dijo: “Hubo que trabajar mucho para encontrar lo que queríamos, que fue a partir del segundo gol. El juego en equipo nos hizo llegar a la final”. Y agregó: “Cuando apareció el segundo gol y pusimos cinco en el medio, hicimos un juego importante”. La razón lo asiste: ese segundo tiempo fue una expresión notable de fútbol práctico, con la precisión y la capacidad individual dispuestas al servicio del equipo.

La última de las escenas lo mostró en la práctica del Atlético, ayer. Un montón de chicos buscaban tocarlo para corroborar que era el de verdad. En la boca tenían una sola palabra que repetían muchas veces: “ Cholo, Cholo, Cholo…