Donald Trump insistió en erigir una barrera de acero en la frontera con México, con un costo de 5.700 millones de dólares, denunciando una “creciente crisis”, en un momento en que la parálisis presupuestaria se acerca a ser la más larga de la historia de Estados Unidos.

“Hay una creciente crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera sur”, dijo Trump durante una intervención solemne desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, la primera desde su llegada al poder.

En su discurso de nueve minutos, Trump dijo que los agentes fronterizos se enfrentan cada día a “miles de inmigrantes ilegales” que intentan entrar al país.