En la más dura y enconada respuesta de su pontificado contra la ofensiva de los personajes y grupos ultraderechistas que lo atacan dentro de la Iglesia, a partir del arzobispo Carlo María Viganó, que lo trató de mentiroso y le pidió la renuncia, el papa Francisco dijo que “callar y rezar” es la única respuesta que sirve. “No sirve nada más, frente a quien provoca el escándalo y las divisiones, frente a los perros salvajes que buscan la guerra y no la paz”.

En su homilía en la misa cotidiana en la capilla de la Casa de Santa Marta, el hotel interno vaticano donde Jorge Bergoglio se aloja desde el primer día de su pontificado, el Papa argentino eligió el Evangelio de San Lucas, en el que se narra que, regresado a Nazaret, Jesús es acogido “con sospecha”.

Francisco dijo cuál es la actitud a adoptar en las situaciones de la vida en las que “el padre de la mentira, el acusador, el Diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”.