El lunes viajaron a Sídney en el marco de una gira de 16 días por el Pacífico, su primer gran viaje al extranjero desde que se casaron.

Cuando la pareja aterrizó en Sídney ya se especulaba en el país sobre la posibilidad que Meghan esperase un bebé, porque llegó vestida de negro y se tapaba parcialmente la barriga con dos carpetas de color morado.

“¿Está la duquesa de Sussex ocultando un secreto real?”, llegó a preguntarse el Daily Telegraph.

Tras un primer día de descanso después de un muy largo viaje, la pareja mantendrá sus primeros compromisos públicos el martes, empezando con una ceremonia de bienvenida cerca del icónico puente de la bahía de Sídney.