Una investigación determinó que incluir esta fruta en las comidas, así como una dosis diaria de salsa de tomate o ketchup, mejoraría el funcionamiento de los vasos sanguíneos en pacientes con problemas del corazón.

El tomate podría ayudar a prevenir y combatir enfermedades de tipo coronario, según un estudio elaborado por científicos de la Fundación de Hospitales de la Sanidad Pública de la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

De acuerdo con esa investigación un poderoso antioxidante, que se encuentra en los tomates, podría contribuir a beneficiar la salud, como un gran derivado de la dieta mediterránea. Los expertos consideran incluso que una dosis diaria de salsa de tomate “ketchup” mejoraría significativamente el funcionamiento de los vasos sanguíneos en pacientes con problemas de corazón.

Para llegar a esas conclusiones, los participantes en el estudio tuvieron que tomar una píldora con un suplemento llamado “Ateronon”, que contiene siete miligramos de “licopeno”, la sustancia responsable del color rojo del tomate. Ese ingrediente es diez veces más potente que la vitamina E y estudios previos demostraron que es más efectivo si se consume en forma de puré, como la salsa de “ketchup”, o con aceite de oliva.

Existen evidencias científicas que prueban que una dieta de estilo mediterráneo, rica en tomates, así como en otro tipo de frutas y verduras y aceite de oliva, es beneficiosa para la salud. No obstante, los científicos consideraron que aún es necesario hacer más estudios para demostrar que realmente funciona.

Para llevar a cabo el estudio, la empresa Cambridge Theranostics, dependiente de la universidad, elaboró su propia “píldora de tomate”. Para comprobar sus efectos, un equipo reclutó a 36 voluntarios con enfermedades coronarias, para someterlos a controles de salud, a los que se les dio una píldora al día, bien de tomate o bien de placebo, aunque sin especificar cuál era cuál.

Tras valorar los resultados del experimento, los investigadores comprobaron una mejora significativa del flujo sanguíneo del antebrazo en aquellos que tomaron la píldora de tomate frente a los que recibieron el placebo, en los que no se apreciaron diferencias.

“No obstante, no podemos responder que esto pueda reducir las enfermedades del corazón, pues harían falta muchos más experimentos para investigar los resultados con más cuidado”, indicó el investigador Joseph Cheriyan, en declaraciones que recoge la BBC.