Al menos 90 elefantes muertos, con los colmillos arrancados, fueron encontrados en las últimas semanas en Botswana, donde recientemente las autoridades desarmaron a las unidades encargadas de luchar contra los traficantes de marfil.

La ONG Elefantes sin Fronteras y el ministerio de Fauna y Parques Nacionales del país -el que tiene la mayor población de estos mamíferos en todo el mundo- recopilaron estas cifras tras realizar un recuento aéreo de la población paquidérmica de Botsuana.

“Comenzamos el recuento el 10 de julio y hasta ahora hemos contado 90 cadáveres de elefantes”, explicó a la AFP el responsable de la organización, Mike Chase. “Cada día encontramos aún más”, agregó.

“La mayoría fueron asesinados por balas de gran calibre”, continuó el defensor de faunas. “Se trata del episodio más grave de caza furtiva en África que jamás haya conocido”, remarcó.