Lo dispuso la Justicia en la causa por emitir en el año 2000, sin derechos para hacerlo, la final entre Boca y Real Madrid.

La Justicia embargó los bienes de Víctor Hugo Morales, porque el locutor se niega a cumplir un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial, que lo condenó a pagar $ 842.000 más intereses –ahora esa cifra trepó a $ 3,8 millones– junto a su productor Eduardo Metzger y a ATC (TV Pública). La condena fue por violar derechos de propiedad intelectual, al emitir en directo el partido entre Boca y Real Madrid, en 2000, durante el programa Desayuno, cuyos derechos de televisación tenía Cablevisión, cuando no era del Grupo Clarín. El embargo preventivo fue ordenado por el juez Fernando Ignacio Saravia y contó con la presencia del abogado de Cablevisión y el Grupo Clarín, Damián Cassino.

“Es parte de un juego malicioso”, manifestó Morales, quien aseguró que su abogado defensor, Miguel Ángel Pierri, presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema.Pierri sostuvo que el procedimiento fue “excesivo e innecesario”. Sin embargo, hace seis meses que Víctor Hugo elude el pago de la sentencia, pese a que reconoció ser una persona rica y haber ganado varios millones de dólares. El locutor no tiene bienes inmuebles a su nombre y su sueldo no lo paga Continental. Hace dos semanas hubo que suspender otro embargo preventivo porque estaba de viaje. Antes de ser defendido por Pierri, el relator uruguayo era defendido en este juicio por el abogado Ricardo Monner Sans, quien también pidió embargarlo por 250 mil pesos, ya que Víctor Hugo no le pagó ni a su propio abogado.

Cablevisión aclaró que “el juicio fue iniciado por Cablevisión, como titular de los derechos de dicho partido, en el año 2001, cuando sus accionistas eran Hicks y Liberty, y la Justicia le dio la razón a la compañía”. Víctor Hugo había sido sobreseído por un juez de primera instancia, que había condenado al canal y al productor. Pero los jueces agregaron en 2014 la condena para el locutor, ya que “la obediencia debida como causa de eximición de responsabilidad no puede ser invocada en la relación jerárquica que existe entre un empleado o dependiente con relación a su comitente o principal”.

El locutor alegó en el juicio que “no hizo más que acatar las órdenes recibidas de ATC y de su productor”, para transmitir 76 minutos de la final de la copa Intercontinental que se disputó en Tokio, pese a que los derechos eran de Cablevisión. Los camaristas afirmaron que el locutor “conocía la ilegalidad del acto, supo con anticipación su ocurrencia, avaló su comisión y alentó al televidente a ver las imágenes ilícitamente captadas”. Metzger, en una carta de lectores enviada el año pasado a Clarín, desmintió a Víctor Hugo y sostuvo que “el argumento de que el conductor solamente obedeció órdenes es una hipótesis que se desbarata por sus propios anuncios, la forma de hacerlo por él mismo antes y durante la transmisión y por declaraciones de Víctor Hugo a distintos medios en los días siguientes, en las que reivindica lo actuado”.
Cablevisión le había pagado a Boca más de US$ 1 millón para tener los derechos exclusivos de radio y TV; era la única que podía comercializar publicidad durante la transmisión y vendió derechos a cableoperadores del interior del país. Además había firmado un contrato con ATC, por $ 370.000, para que lo emita en diferido, aunque esa operación se frustró horas antes del partido, por la decisión de Víctor Hugo, su productor y ATC de “piratear” la transmisión.