El presidente Emmanuel Macron intentó el martes hacer un equilibro mientras repudiaba la violencia que vio por la televisión en la avenida más linda del mundo. Cierre de reactores nucleares, de centrales a carbón y reforzamiento de la prima a la conversión energética fueron las medidas anunciadas. El ministro de transporte tenía previsto recibir al atardecer a los Chalecos Amarillos, ese movimiento sin lideres, que reclama contra el alza de combustibles y exige la dimisión presidencial.

“Yo no confundo a los casseurs, (vándalos) y a los ciudadanos que manifiestan”, dijo el presidente. “Yo no confundo estos actos inaceptables con la manifestación de los que son injertados”, dijo al comienzo de sus palabras, en la mañana del martes.

Pero los Chalecos también estuvieron mencionados al final de su discurso. “En los que se expresan hay alguna cosa que viene de decenios. Una cólera sorda frente al poder, que ellos sienten lejano, indiferente”, analizó el presidente, para explicar esta bronca colectiva que tiene bloqueada las rutas en Francia hace dos semanas.