La situación en Francia es una brasa. Después del Consejo de Ministros y a través de su vocero, el presidente Emmanuel Macron pidió el miércoles “a los patrones, sindicatos y policías que hagan un llamado a la calma”.

La marcha de los Chalecos Amarillos, la clase obrera empobrecida que protesta contra los impuestos de la transición ecológica y su poder de compra, se confirmó para el sábado a través de las redes sociales. El gobierno quiere que pida permiso para manifestar y respete el camino del cortejo. La policía y la Gendarmería estarán completamente desplazadas. No se sabe si van a movilizar a los militares el sábado, tras los destrozos en París y la necesidad de proteger patrimonio y negocios.

El jefe de Estado alertó a “los que tienen como objetivo atacar la república” y denunció “el oportunismo de ciertos”. “Llamamos a cada uno al orden”, dijo a través de Benjamín Griveaux, su vocero.