Fue una histórica pero moderna reconstrucción de aquellos hechos, ante la mirada de veteranos de la Segunda Guerra y jefes de Estados. El apretón de manos de dos soldados amigos, un alemán y un francés, dio el punto final a la ceremonia.

Con un apretón de manos entre dos soldados, un alemán y un francés, devenidos amigos, la histórica y emotiva ceremonia por el 70 aniversario del desembarco de Normandía culminó hoy en Francia, en un día de sol y con viento cálido y agradable que soplaba en la playa de Ouistreham.

Comenzó con 45 minutos de retraso, con la llegada de los líderes mundiales, desde Barack Obama hasta la reina Máxima de Holanda, de elegante amarillo.

Fue una reconstrucción moderna de aquel desembarco de 70 años atrás, en el que se destacó un emotivo discurso del presidente francés quien agradeció por primera vez el rol de la ex URSS en la guerra.

Los veteranos de la Segunda Guerra mundial avanzaron en sus sillas de ruedas o sus bastones bajo el aplauso de todos. Una gaita escocesa se escuchó solitaria y conmovedora en el medio de una banda militar.

Veinte jefes de estado, reyes, príncipes, primeros ministros y 8000 invitados llegaron hasta Ouistreham para honrar a los miles de soldados americanos, británicos, canadienses, australianos e irlandeses que dieron su vida para que el mundo recuperara su libertad el 6 de junio de 1944 en la batalla de Normandía.

Por eso han invitado al presidente Vladimir Putin. Más de 1. 300.000 militares rusos en el frente Este frenaron a los nazis por orden de José Stalin pero la posterior Guerra Fría no reconoció nunca su epopeya.

Cada país organizó su homenaje. El presidente Barack Obama y el jefe de estado francés, Francois Hollande, estuvieron en el cementerio americano en Omaha, la playa símbolo de este D Day. Allí murieron en una sola mañana 3.200 soldados americanos. Se equivocaron al desembarcar y lo hicieron frente a una batería alemana de la Muralla Atlántica. Murieron sin combatir y los tanques se hundieron uno a uno. Solo dos se salvaron. Pero los Rangers americanos lograron avanzar y retomar la playa, en una de las grandes batallas épicas de la Segunda Guerra.

El presidente Obama los recordó conmovido y una ovación a esos héroes se escuchó en el silencio sepulcral donde descansan. Los sobrevivientes de ese horror escuchaban sentados a su lado, emocionados, discretos, el homenaje de esta nueva generación de hijos y nietos dispuestos a conservar su memoria, preservar su historia y conseguir la reconciliación.

“Caballeros, quiero que sepan que su herencia está en buenas manos”, agregó dirigiéndose a los veteranos, que instó a ponerse en pie entre aplausos.

El presidente Hollande homenajeó también a los soldados norteamericanos, afirmando que “Francia no olvidará nunca lo que debe a esos soldados y a Estados Unidos”.

“Celebramos hoy una fecha memorable de nuestra historia, en la que nuestros dos pueblos se fundieron en un mismo combate, el de la libertad”, dijo

En estos 70 años nunca se había honrado a 20.000 civiles que murieron en los bombardeos aliados. Por eso el presidente Hollande visitó temprano en la mañana del viernes el Memorial de Caen, la ciudad mártir, diezmada por las bombas.

“Nadie sabía que sería una de las más feroces batallas de la historia de Francia”, dijo el presidente Hollande. “Una batalla que produjo 100.000 muertos, de ellos 20.000 civiles. Una batalla que liberó Normandía, ¡pero a que precio!”.

“En Normandía, resistir en la primavera de 1944, era una locura audaz. Había en la región de más en mas soldados alemanes, de mas en más detenciones arbitrarias, de mas en mas requicisiones violentas”, dijo Hollande para rendir homenaje a las de 80 normandos detenidos y fusilados por los alemanes en las primeras horas del Día D.

“El sacrificio de las poblaciones normandas ha sido borrado largo tiempo detrás del heroísmo de los soldados del desembarco. Esta tragedia hoy es reconocida hoy por la república”, declaró Hollande, que es normando, hijo de la posguerra y creció en Rouen.

La cancilller Angela Merkel llegó también a Normandía a conmemorar los 50.000 muertos alemanes. A 70 años del Día D, en las mismas playas, aliados y ex enemigos conmemoran y celebran la paz en Europa y la necesidad de fortalecer en pleno siglo XXI la Unión Europea para que otra tragedia similar no se repita.