Fue retirada la parte trasera del fuselaje y hubo que suspender las operaciones a raíz de las condiciones climáticas.

Dos helicópteros MI-17E de la Fuerza Aérea Argentina participaron hoy de la primera etapa del operativo coordinado con autoridades militares uruguayas para retirar del agua el avión que cayó en el Río de la Plata, a la altura de Carmelo, donde cinco personas murieron y otras cuatro sobrevivieron.

La remoción de los restos de la aeronave Beechcraft Súper King Air B-200, matrícula LV-CNT, comenzó esta tarde tras una reunión de articulación con autoridades del ministerio de Defensa de Uruguay.

“Fue retirada la parte trasera del fuselaje y hubo que suspender las operaciones a raíz de las condiciones climáticas. En tanto, los motores y los planos serán removidos en una segunda etapa, todavía sin fecha establecida”, dijeron fuentes aeronáuticas.

Las partes del avión serán llevadas a Montevideo para que la Comisión Investigadora de Accidentes e Incidentes de Aviación (Ciaia) de Uruguay comience a investigar las causas del accidente aéreo.

Las tareas realizadas hoy estuvieron a cargo de personal del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), que en colaboración con sus pares de la Fuerza Aérea Uruguaya aseguraron el fuselaje de la aeronave que se encontraba en el lecho del río, lo elevaron y trasladaron como carga externa.

Ambas aeronaves operaron desde Carmelo, donde este mediodía se llevó a cabo la reunión de coordinación con las autoridades uruguayas, contando con una tripulación compuesta por piloto, copiloto, mecánico, operadores de carga y personal.

El subsecretario del ministerio de Defensa del vecino país, Jorge Menéndez, informó hoy que, tras un ofrecimiento, se pidió la colaboración de la Fuerza Aérea Argentina porque en Uruguay “no existen helicópteros apropiados” para levantar este tipo de pesos.

La Fuerza Aérea Argentina informó en un comunicado que los MI-17E, que pertenecen a la VII Brigada Aérea con asiento en la localidad bonaerense de Moreno, son helicópteros de transporte multipropósito, con capacidad para trasladar hasta cinco toneladas en carga externa.

Mientras prosigue la investigación judicial, Sebastián Vivona, gerente de la firma Kosiuko y uno de los cuatro sobrevivientes de la tragedia aérea, fue operado hoy en el Hospital Británico.

“Vivona fue intervenido quirúrgicamente para la resolución definitiva de sus fracturas de tibia y peroné derechos y de la muñeca izquierda”, informó el centro asistencial en un primer parte médico, y agregó que “la situación clínica del paciente continúa estable”.

En tanto, el vocero de la Corte Suprema uruguaya, Raúl Oxandabarat, informó hoy que la jueza María Alexandra Facal postergó hasta la semana próxima la toma de declaración a la madre del piloto fallecido Leandro Larriera. Otras fuentes judiciales dijeron que la magistrada espera que la mujer pueda aportar “elementos relevantes” a la causa, ya que también fue piloto.

Ayer, la jueza Facal tomó declaración a dos operadores de la torre de control del aeropuerto de Carmelo, a un primo de Larriera, Carlos Lupiañez, también piloto, y a un testigo uruguayo que dijo haber escuchado un ruido cuando cayó el avión.
“Resta saber si se refería a la colisión o a algún otro sonido”, dijo otra fuente cercana a la investigación.

La hipótesis de que la niebla jugó un papel muy importante en el accidente aéreo se hizo más fuertes hoy, al difundirse una última comunicación del piloto con la torre de Carmelo en la que Larriera dijo: “Si llego a encontrar algún hueco me mando”.