El proceso es irreversible. Y esta vez tiene características especiales ante el volumen de agua atrapada durante meses y que ahora fluye hacia el Canal de los Témpanos.

Según estiman los especialistas, hay más de un kilómetro cúbico de agua en el Brazo Rico que, por estas horas, va a toda velocidad en busca del Lago Argentino, el que en las próximas horas aumentará entre 1,1 y 1,2 metros su cota. Así lo estima el glaciólogo Pedro Skvarca.

Por la fuerza del paso de agua y los enormes desprendimientos que se registraron ayer por la tarde, se prevé que la caída del puente de hielo, será solo en cuestión de horas.

“Cualquiera que tenga la oportunidad de estar frente a un fenómeno como este, no le queda otra que maravillarse”, comentó Germán Solveira, intendente del Parque Nacional Los Glaciares, quien asumió hace horas el cargo.

La ruptura que está ocurriendo es la sexta en este siglo. A diferencia de otras, ayer durante horas, se formaron dos cuevas de hielo en lugar de una. Un fenómeno que le sumaba belleza al espectáculo. Cerca de las 17 una de ellas colapsó y, por minutos, el hielo picado obstruyó el paso del agua.

El Perito Moreno es un glaciar en equilibrio, no está en retroceso como el Upsala o el Viedma. Por esta razón, en ocasiones, forma un dique natural de hielo, que interrumpe el paso del agua del Brazo Rico Sur hacia el Lago Argentino a través del Canal de los Témpanos.

El colapso final se produce cuando se derrumba el arco y desaparece el dique. Se igualan las aguas y un canal comunica nuevamente el Brazo Rico con el Canal de los Témpanos. Entre 40 y 50 horas lleva descargar el agua atrapada del dique en el Canal de los Témpanos que la llevará al cuerpo principal del Lago Argentino. Este llega a subir entre 1,2 y 1,2 metros.

Los turistas y los vecinos de El Calafate y de las localidades cercanas que llegan por estas horas aquí tienen un solo objetivo: arribar a tiempo para ver el momento de la caída final, que dura segundos, pero deja una huella inolvidable en la retina y en el alma.