El enganche tiene un golpe en el pie izquierdo, pero aún no se conoce la gravedad de la lesión porque no se realizó estudios. Tampoco hubo un parte médico oficial. Desde su entorno dice que estará ante Lanús “como sea”.

Se vienen momentos decisivos para la vida deportiva e institucional de Boca. Quedan dos partidos en los que Juan Román Riquelme y Carlos Bianchi se juegan su continuidad al frente del equipo (uno desde el césped, el otro desde el banco) y una nueva lesión del enganche encendió las alarmas. En la práctica del jueves Román sufrió un fuerte golpe en el pie izquierdo que le impidió jugar en Floresta, en la victoria ante All Boys por 3-1 y está en duda su participación ante Lanús, en el que podría ser su último partido en la Bombonera. Por eso desde su entorno dicen que Riquelme el domingo jugará “como sea”.

Es que además de que es una posibilidad que Román se despida de la Bombonera, de la gente y de la camiseta de Boca como local, a sus 35 años; es la última ficha que se juega el 10 para volver a inclinar la balanza en su favor, que los hinchas bramen por su continuidad (el jueves 1° de mayo hubo más de 5.000 hinchas en el estadio realizando un banderazo) y así forzar la renovación que el presidente Daniel Angelici no quiere firmar.

Carlos Bianchi, el entrenador y alido de Román, dijo que surió un “pequeño golpe que le duele mucho”. Pero como Román no se hizo estudios todavía no se conoce la gravedad real de la lesión y, por ende, tampoco hubo un parte médico oficial de los médicos del club. Precisar la gravedad de la lesión de Román puede arrojar dos hipótesis: la primera, que tenga una lesión grave y Boca se vea obligado a renovarle; la segunda, que la lesión no sea tan grave y que otra vez se ponga en tela de juicio la condición física del futbolista de 35 años a la hora de ofrecerle o no un nuevo contrato.

En vísperas en las que Riquelme se juega su continuidad, desde su entorno anuncian que estará en la Bombonera ante Lanús “como sea”. Rengo, infiltrado o en una pierna, el domingo puede ser el último partido del diez en el “patio de su casa” y ante su gente.